BREVE HISTORIA DE LA PROTECCIÓN CIVIL EN MÉXICO DEL DOCTOR MARIO GARZA SALINAS. - Radio Epicentro Blog

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domingo, 10 de noviembre de 2019

BREVE HISTORIA DE LA PROTECCIÓN CIVIL EN MÉXICO DEL DOCTOR MARIO GARZA SALINAS.


Enero del año 1998 marcaría mi vida para siempre; ese año llego a trabajar al SINAPROC por medio de la Dirección General de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación. A partir de ese momento soy atrapado por el “hoyo negro” que constituye la protección civil, del que nadie puede escapar y, en mi caso particular, no tengo la menor intención de hacerlo y menos cuando esta bella actividad me ha permitido disfrutar del enorme placer de servir.

Ese mismo año, se publica un libro que contenía varios trabajos de investigación; esta obra se llama “Los Desastres en México, una perspectiva multidisciplinaria”. Él fue coordinado por los doctores Mario Garza Salinas y Daniel Rodríguez Velázquez y escribirían en dicha obra, grandes investigadores como:
  • Angélica Reyna.
  • Luisa Fernanda Mendizábal.
  • Sergio A. Flores Peña.
  • Eduardo Marambio Dennet.
  • Benjamín Ruiz Loyola.
  • Oralia Oropeza Orozco.
  • José Juan Zamorano Orozco.
  • Mario Arturo Ortiz Pérez
  • Luis Preciado Barragán.
  • Luis Miguel Mitre Salazar.
  • Patricia Romero Lankao.
  • Y desde luego los doctores Daniel Rodríguez Velázquez y Mario Garza Salinas.



¿Quieres obtener el libro completo? lo puedes bajar en la siguiente liga.

El libro se convirtió de inmediato en lectura obligatoria para quienes trabajábamos en protección civil ya que contiene nueve interesantes investigaciones de los autores ya mencionados.
Sin embargo, había una investigación hecha por el Doctor Mario Garza Salinas, que a mi me dejo impactado y de inmediato atrapado en el tema; me refiero a su investigación que denominó: “Breve Historia de la Protección Civil en México”.

El gran trabajo de investigación histórica es invaluable y nos muestra como aprendimos a organizarnos en el pasado para responder ante los diversos eventos. Adicionalmente, si comparamos el contexto de la obra del Doctor Salinas en 1998, cuando solamente habían transcurrido doce años del nacimiento del Sistema Nacional de Protección Civil, con el contexto actual de 2019 cuando ya han pasado 21 años más, nos daremos cuenta de la interesante evolución de la protección civil; adicionalmente podremos ver como se fue construyendo a través de la historia, los sistemas organizativos que darían origen a esta hermosa actividad.

Hoy quiero compartir con ustedes la obra del Doctor Mario Garza Salinas, porqué no acabo de asombrarme del mismo y porqué me siento orgulloso de ser parte de los subsecuentes 21 años que le sucedieron, durante los cuales “como en montaña rusa”, hemos ido para arriba y luego para abajo y estoy seguro de que ahora nuevamente, iremos hacia arriba.

“Breve Historia de la Protección Civil en México”.
(Dr. Mario Garza Salinas)

Resumen.

El capítulo en cuestión se refiere a una breve historia de la revisión del conjunto de respuestas institucionales y sociales de los casos en que nuestro país ha padecido siniestros y desastres. El cual, dicha revisión se remonta desde los famosos "serenos" hasta la creación del Sistema Nacional de Protección Civil, donde se ha visto desafortunadamente que no ha habido una conciencia histórica en protección civil, ni tampoco se han rescatado las experiencias obtenidas del pasado; asimismo en el transcurso de este capítulo también se presentan una serie de hechos que nos lleva al redescubrimiento de la protección civil y terminar con el mito de que esta nace en nuestro país a raíz de los sismos del 1985.

Introducción.

El binomio desastre-Protección Civil supone un tratamiento bajo dos dimensiones, una temporal y otra espacial. La primera se refiere básicamente al examen de las cuestiones históricas, actuales y futuras, la segunda, a los lugares físicos como puntos, zonas, localidades, regiones, etc., tanto de carácter rural como urbano, donde impactan los desastres y por consiguiente son adaptadas medidas de Protección Civil. Para nuestro objeto de estudio la dimensión que abordaremos en este trabajo será la temporal bajo la perspectiva histórica la cual, dicho sea de paso, muy pocas veces se ha estudiado a la Protección Civil desde esta óptica.

Generalmente cuando se habla de la Protección Civil siempre nos limitamos al conocimiento actual de lo que se está haciendo y casi nunca la vemos de cara al futuro o de lo que se hizo en el pasado, de ahí que en este trabajo por primera vez vamos a pretender reconstruir su historia,
a través de la recopilación de las experiencias que consideramos más significativas del pasado hasta nuestros días, que en un momento dado podrán servirnos como elementos de análisis para proponer y diseñar en el futuro novedosas formas de organización y funcionamiento para proteger mejor a las poblaciones contra los desastres.

Existe la creencia de que la Protección Civil es una disciplina nueva en nuestro país que prácticamente inicia a partir de la publicación del Decreto del 6 de mayo de 1986, en el que se establece la creación del Sistema Nacional de Protección Civil, sin embargo esta creencia desde mi punto de vista muy particular es errónea, debido a que en el transcurso de la historia de nuestro país hemos detectado que el establecimiento de la Protección Civil se remonta ya desde hace unos años atrás, lo que significa que esta "nueva" disciplina no es tan nueva como parece ser, sino lo que estamos haciendo realmente es el redescubrimiento de ella, el cual en este trabajo que presentamos se demostrará que la historia está salpicada de ejemplos que aparecen con nombres y formas distintas a las que actualmente conocemos, o sea que la Protección Civil es tan antigua como la formación misma de este país.

En el transcurso de este trabajo se presentarán una serie de referencias históricas que hemos encontrado en diversos documentos que, a su vez, nos permitirán ir construyendo dicha historia. La relación de registros encontrados no creemos en absoluto que sean todos, sino simplemente algunos de ellos que se han descubierto, por lo que estamos conscientes que este trabajo tiene sus límites y lagunas, es por ello que prudentemente lo intitulamos "breve historia", pues sería muy oneroso decir que es una "historia total", no obstante sí queremos dejar constancia que es el primer intento de hacer una reconstrucción de la historia de la Protección Civil en nuestro país.

Los criterios que seguimos para llevar a cabo una conceptualización de "nuestra" historia a partir de los registros encontrados obedecieron fundamentalmente a:
  • La historia como una indagación de las acciones realizadas por el hombre.
  • La historia como objeto de la indagación, o sea las acciones en sí, y
  • La historia como relato de dichas acciones e indagaciones.
Así como también, para que la historia tenga una validez requiere forzosamente de una interpretación para que tenga sentido, pues la historia por sí sola sería una historia meramente descriptiva y descontextualizada y circunscrita a la narración de los hechos, que no nos conduciría a ningún lado.
De acuerdo a la perspectiva de los criterios conceptuales citados, es importante aclarar que la relación de registros no se refieren al recuento de los desastres históricos, sino más bien son referencias históricas desde el punto de vista de las respuestas institucionales ante la ocurrencia de un desastre, es decir, conocer los esfuerzos que realizaron y efectuaron las autoridades de aquel entonces para llevar a cabo acciones de prevención y mitigación mediante el conjunto de medidas implementadas, disposiciones jurídicas emitidas, formas de organización y procedimientos adoptados para proteger a la población ante la ocurrencia de un desastre. O sea, lo que vamos a presentar a continuación es una indagación interpretativa de los hechos históricos, a través de la revisión de una serie de diversas respuestas de carácter oficial y social en nuestro país ante la presencia de calamidades, con objeto de elaborar una "Breve Historia de la Protección Civil en México".

Para facilitar la comprensión de este capítulo y hacer más dinámica su lectura, el método de exposición fue presentar de manera cronológica los hechos hasta nuestros días, para lo cual fue necesario realizar un esfuerzo de sistematización de la información a través de la recopilación de diversos trabajos de investigaciones monográficas presentadas por alumnos del Diplomado en Protección Civil y Prevención de Desastres, de la Universidad Iberoamericana, en donde aprovecho la ocasión para hacerles un reconocimiento en este trabajo por su valiosa contribución en el tema.

Así como también cabe mencionar que este trabajo fue igualmente producto de investigaciones personales realizadas a lo largo de varios años de estudio debido a la inquietud de redescubrir cuáles fueron los verdaderos orígenes de la Protección Civil en nuestro país, a efecto de recoger dichas experiencias del pasado para contribuir en el mejoramiento de la Protección Civil en el futuro.

Breve Historia de la Protección Civil en México.

Parece ser que los antecedentes más remotos de la Protección Civil datan del siglo XVIII, con el establecimiento de los "serenos" en la Nueva España, los cuales eran los responsables de mantener la serenidad y custodiar el orden por las noches, así como también tenían la función de "apaga fuegos" en caso de siniestros, además de "dar la alarma" con su silbato a la población cuando ésta dormía, en caso de presentarse una calamidad. Su labor terminaba a las seis de la mañana, los "serenos" dejaron de serlo a partir de 1890, para ser sustituidos por policías auxiliares, provocando el desempleo entre los "serenos" al ponerse en toda la Ciudad de México iluminación de gas.

No obstante, en 1930, se crea el "Sindicato Revolucionario de Veladores y Sociedad de Vigilantes Nocturnos y Cuidadores de Automóviles" con el objeto de rescatar la labor de mantener la seguridad y custodiar el orden por las noches. Dicha función ya no era propiamente de los "serenos", sino que fue modificada para atender labores del ámbito de la seguridad pública. Es importante señalar que la tradición del "sereno" en nuestro país fue importada de España, en donde fue suspendida en el año 1974, volviendo a establecerse en el año 1986, función que continua vigente a la fecha.

El 18 de septiembre de 1790, se emite el Reglamento del Virrey Conde de Revillagigedo para "precaver y distinguir en México incendios", para que: "Esta nobilísima Ciudad, y a libertarla de riesgos y peligros de los cuales suelen ser frecuentes y siempre terribles los incendios por sus funestas resultas", destacándose entre las principales medidas las siguientes:
  • Organizar a la ciudad por quarteles.
  • Los arquitectos coloquen con inteligencia las cocinas y hornos, para en caso de incendiarse, puedan cortarse con facilidad.
  • Se zelara el debido cumplimiento de que los obradores de coeteros estén precisamente en los barrios y arrabales.
  • No se permitirá que haya dentro de la ciudad almacenes de leña, sebo u otras materias combustibles, deberá ser en casas aisladas con los techos, puertas y ventanas forradas de cuero.
  • En las tiendas donde se venda por menor carbón, leña, azeyte, sebo, aguardiente, no podrán usar luz sino en farol y deberán tener también forradas las puertas, ventanas y techos.
  • En las Cererias, boticas y almacenes de azucar se tomarán iguales precauciones.
  • En las platerias, panaderias, herrerías y demás oficinas en que hubiesen hornos o fraguas, estará la leña y carbón en pieza separada, no teniendo a mano más que la corta cantidad que fuese indispensable, y aun esa en disposición de no poderse incendiar.
  • Una de las materias más combustibles es el zacate en que viene embuelto el carbon; y no conviniendo de ningún modo permanezca en las casas, se obligará a los carboneros a volverlo a sacar de la ciudad.
Los dueños o administradores de casas vigilarán que no haya en ellas vecino que no viva con la mayor precaución respecto al fuego, por ser tan interesante a la seguridad pública. En comparación con otras antiguas ciudades del mundo, la capital del virreinato de la Nueva España no fue muy susceptible a los incendios, sus calles eran anchas y la arquitectura colonial utilizaba poca madera como material de construcción para sus edificios, básicamente se construía con adobe, piedra y cantera. La Ciudad de México nunca fue consumida por alguna enorme conflagración (como sucedió en otras ciudades del mundo de aquel entonces). Afortunadamente para los habitantes de esta ciudad, ninguno de los incendios que ocurrieron logró convertirse en desastre de proporciones mayores, pero aun así siempre existió el peligro de que un incendio pudiera arrasar a la ciudad, ya que no se contaba con un cuerpo organizado de bomberos y los esfuerzos para sofocar incendios en la mayoría de los casos eran muy improvisados, la policía era quien tenía la función y el deber de combatir los incendios. Es importante aclarar que la idea de policía que se tenía en aquel entonces obedecía al concepto de la "ciencia de la policía" desarrollado por Von Justí, que significaba la función de administración y bienestar para la ciudadanía, con el fin de hacer más cómoda y confortable la convivencia entre la población, mediante la expedición de reglamentos, en donde con el paso del tiempo el concepto de policía fue deteriorándose al agregarles funciones de índole represiva para entenderla como una labor inquisitorial, que hoy en día es precisamente como la concebimos en la actualidad.

Un hecho curioso en la atención de las emergencias que tradicionalmente siempre se habían tocado las campanas en las iglesias para anunciar que había ocurrido un incendio para que los voluntarios ocurrieran a combatirlo, pero debido a la guerra de independencia, el Virrey Conde de Revillagigedo promulga el 29 de febrero de 1812 nuevas disposiciones al reglamento emitido de 1790, para evitar que el toque de campana fuera aprovechado por las personas con sentimientos insurreccionistas y reunir gran número de antigobiernistas en las plazas, para lo cual el procedimiento en caso de incendio se modificó para que ya no se tocaran las campanas, sino se debería dar aviso a los "guarda faroles" o "serenos" para que ellos dieran aviso a la "casilla de policía" y así con su campana diera aviso a la casilla de policía más próxima y a su vez a los voluntarios', obviamente este nuevo procedimiento no resultó muy efectivo, cuando se suscitaron incendios fueron mucho más graves las consecuencias.

Las crónicas dan cuenta que el 28 de marzo de 1787 se registró un fuerte temblor en la Ciudad de México, el cual la organización que dispuso el ayuntamiento para atender a las víctimas y damnificados fue a través de la zonificación de la ciudad en 9 cuarteles. Coincidentemente durante los sismos de 1985, también el Distrito Federal fue dividido en 9 zonas de desastre". Tuvieron que transcurrir casi 60 años del reglamento expedido por el Conde de Revillagigedo, cuando encontramos otro registro relacionado con nuestro objeto de estudio, el 11 de diciembre de 1871, durante la gestión del Presidente Benito Juárez "se crea el primer cuerpo de bomberos organizado y profesionalizado para atender a la Ciudad de México, a consecuencia de un incendio ocurrido en la plaza del "volador" (hoy Plaza de Santo Domingo), ya que los voluntarios se vieron impotentes para combatirlo por falta de agua y el equipo apropiado. Asimismo, durante la administración del presidente Benito Juárez se llevaron a cabo varios programas destinados a la "vigilancia y auxilio a vecinos en caso de siniestros, a la muerte de Juárez el 18 de julio de 1872, muchos de los programas para mejorar los sistemas de vigilancia y auxilio a los vecinos para atender siniestros y desastres, quedaron en suspenso al desatarse la lucha de los caudillos por el poder.

Como se podrá observar durante el gobierno del presidente Juárez, se implementaron los primeros programas concretos dirigidos a proteger a la población contra siniestros y desastres, lo que quizá pueda interpretarse estos hechos como los antecedentes de los actuales programas de Protección Civil.

El 18 de junio de 1888, en la Ciudad de León, Guanajuato, denominada entonces como la "Perla del Bajío" y siendo la tercera ciudad en importancia, sufrió una terrible inundación causando la destrucción de 1390 casas, 265 muertos, 1420 desaparecidos, 5000 familias quedaron en la miseria de una población de 52,000 habitantes, incluso entre muertos, el éxodo que provocó el desastre que mermó su población no se recuperaría hasta 1910.

Entre el 10 y 26 de junio de 1888, la República Mexicana vivió una de las peores épocas de lluvia del siglo XIX, afectando a las poblaciones de: Acapulco, Fresnillo, Salinas Victoria, Zumpango, Lagos, el Istmo de Tehuantepec, Apatzingán, Querétaro, Huamantla y la misma Ciudad de México, producto de la serie de desastres naturales de origen hidrometeorológico que impactaron a varias poblaciones y en especial la Ciudad de León, Guanajuato, el 28 de junio la Cámara de Diputados decreta la instalación de una junta Directiva de socorros y el 30 de ese mismo mes se denomina y queda formalmente constituida la "Junta General de Socorros" que a partir de esa fecha sirvió para atender todo lo relativo a casos de desastre. Lo que hace suponer que puede considerarse como los antecedentes del Consejo Nacional de Protección Civil.

Las crónicas de la época relatan que la respuesta social fue de gran solidaridad hacia la población afectada, se coordinó inmediatamente para enviar ayuda a los damnificados mediante la organización de "jamaicadas" y "suscripciones" para recolectar fondos y enviarlos a la zona desastrada. En cuanto a la respuesta institucional fue cautelosa, tardó en asimilar la dimensión de lo ocurrido y se tomó unos cuantos días para averiguar lo que pasaba y organizar las acciones de gobierno," no obstante a consecuencia del desastre envió una iniciativa al Congreso para crear como ya se mencionó la "Junta General de Socorros" y giró instrucciones para que el primer. Batallón de Zapadores de Guanajuato participara en las tareas de auxilio y salvamento,lo que probablemente también pueda aquí encontrarse el precedente del PLAN DN III-E, en donde los elementos del ejército fueron utilizados para atender desastres y socorrer a la población, como actualmente lo hacen. Asimismo, los reportes periodísticos dan cuenta que se instalaron nueve albergues para atender a los damnificados, curiosamente durante los sismos del 85 hubo también nueve zonas de desastre, como ya se mencionó.
Un año antes, el 20 de diciembre de 1887, el General Porfirio Díaz, gira instrucciones para reestructurar el anterior cuerpo de bomberos que había conformado Benito Juárez, "creando un nuevo cuerpo de bomberos con personal voluntario y profesional, equipo renovado, bombas de doble acción y vapor, traídas de Bélgica, así como escaleras telescópicas, bajo el mando de un comandante, un segundo comandante, cuatro oficiales y 52 bomberos y para 1905, el cuerpo de bomberos ya eran 75 bomberos.

El 5 de julio de 1909, se organiza la primera mesa directiva de la Cruz Roja, cuyo presidente fue el General Manuel Mondragón, posteriormente por el Decreto No. 401 de la Secretaría de Guerra y Marina expedido por el presidente Porfirio Díaz y ratificado por el Congreso de la Unión el 21 de febrero de 1910, se reconoce la personalidad jurídica de la Asociación Mexicana de la Cruz Roja y se declara institución de utilidad pública. Así mismo con las inundaciones catastróficas de la Ciudad de Monterrey en agosto de 1909 y el terremoto del 7 de junio de 1911, cuando hizo su entrada Madero a la Capital, cuyo temblor ha sido uno de los tres más fuertes de este siglo (7.8° de la escala de Richter), aparece por primera vez el emblema de la Asociación Mexicana de la Cruz Roja para participar en las tareas de rescate y mitigación de las víctimas, así como en las labores asistenciales para atender a los damnificados de ambos desastres. En 1927, se publica el Primer Reglamento de Bomberos para la Ciudad de México en casos de siniestros, mismo que actualmente sigue vigente.

Un dato poco conocido pero muy significativo para enriquecer los estudios históricos de la Protección Civil en nuestro país, es aquel que con motivo de la declaración de guerra que hace México contra las potencias del Eje (Alemania, Japón e Italia), el 13 de agosto de 1942, el gobierno federal publica en el Diario Oficial el Decreto que: Instituye en la República el servicio de protección en la población civil contra agresiones aéreas. El Decreto consta de 27 artículos y tres transitorios, para proteger a la población en caso de presentarse una emergencia bélica.

La protección a la población consistía en una defensa activa y una defensa pasiva, la primera estaba a cargo de las autoridades y la segunda a cargo de los civiles, bajo el control directo del Estado Mayor Presidencial.

Asimismo, ambas defensas actuaban coordinadamente, para ello la defensa pasiva consistía en adoptar una serie de medidas preventivas y de seguridad mediante el establecimiento de comités de Protección Civil en todas las poblaciones del territorio nacional de más de 10,000 habitantes en donde deberían estar integrados por un jefe del comité y vecinos de la localidad, así como cuerpos de voluntarios para auxiliar en las labores, estos comités excluían a todo extranjero de origen alemán, italiano o japonés, entre sus funciones eran la realización de ejercicio de simulacros, acción contra incendios y conductas a seguir en caso de ataque en lo individual y en lo colectivo, dirigirse a lugares de protección y refugios antiaéreos y antigás y obscurecimiento de los sitios.

En relación a la defensa activa, intervenían la Secretaría de la Defensa Nacional y Marina para neutralizar el ataque, la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas para mantener en operación las transmisiones y las comunicaciones y terrestres para en caso de evacuación, el Departamento de Salud Pública para mantener el cuidado sanitario y profilaxis, la Secretaría de la Asistencia Pública para cooperar en las labores asistenciales, tales como proporcionar alojamiento, distribución de alimentos y medicinas, además de dotación de muebles y equipo. La Secretaría de Gobernación se encargaría de dictar todas las órdenes y disposiciones necesarias que fueran de su competencia para coordinar la defensa pasiva y servicio de inteligencia, a fin de evitar actos de sabotaje y espionaje.
Por último, también intervenía el Departamento del Distrito Federal con objeto de apoyar y coordinar todas aquellas acciones que derivaran de la defensa activa en la Capital.

De acuerdo a lo expuesto, se puede observar que la creación de un mecanismo de Protección de la Población para en caso de ataques aéreos o fenómenos perturbadores de origen sociorganizativo ya existía, lo que pasa fue que al término de la Segunda Guerra Mundial dicho Decreto también dejó de tener vigencia, en lugar de continuar adaptándolo para en casos de desastre y con ello la primera disposición de protección para la población y la creación de comités de Protección Civil desaparecieran.

Pero de hecho con la emisión de este decreto publicado se atestigua que la Protección Civil en nuestro país ya ha sido utilizada e ideada anteriormente, lo que ha sucedido es que no ha habido un seguimiento en la materia, como muchos otros proyectos que se inician en este país, lo cual significa que debemos aprender de la historia y sirva de experiencia que debe haber una continuidad en lo que emprendemos, sobre todo en los programas que se lleven a cabo en Protección Civil, mediante la adopción de Políticas Públicas que sirvan como una tecnología gubernamental que facilite la toma de decisiones.

A raíz del sismo del 28 de julio de 1957, por cierto otro de los tres sismos más fuertes de este siglo (7.7° de la escala de Richter), se emite una serie de "normas de emergencia" de construcción para la Ciudad de México, publicado en el diario oficial del 10 de diciembre de 1957, en donde se divide al Distrito Federal en tres zonas sísmicas: lagos, transición y montañas, asimismo en dichas normas se establecen disposiciones por primera vez, para aumentar el coeficiente de sismicidad a fin de reforzar las estructuras de las nuevas edificaciones que se construyan dentro del perímetro del Distrito Federal.

Otra referencia encontrada relacionada con nuestra investigación fue un decreto publicado en el Diario Oficial el 1° de octubre de 1961, que crea el Consejo Nacional de Prevención de Accidentes. Durante la administración del presidente Adolfo López Mateos, dicho consejo estaba adscrito a la Secretaría de Salubridad y Asistencia, cuyo objetivo era reducir los índices de accidentes en el trabajo, mediante la implantación de comités para supervisar la implementación de medidas de seguridad que incluían la atención a siniestros en dichos centros de trabajo, en este sentido cabe señalar que los accidentes en general actualmente son la tercera causa de mortalidad en nuestro país. Durante los años de vida de este consejo se organizaron un sinnúmero de eventos tales como: Reuniones Nacionales, Simposios, cursos, semanas nacionales de seguridad en diversos Estados de la República, etc., que más tarde derivó por su intensa actividad en la primera Convención Nacional de Salud, celebrada en el año de 1976, de donde producto de los trabajos ahí realizados, surgió el Plan Nacional de Salud en 1977 y como consecuencia, en julio de 1978, se derogó el Decreto que había creado el Consejo Nacional de Prevención de Accidentes.

De acuerdo a la experiencia obtenida de las actividades realizadas de este Consejo Nacional, se puede inferir que dichas actividades hoy en día son un símil de lo que conocemos como las semanas nacionales para la cultura de Protección Civil, así como las diversas reuniones nacionales, mesas redondas, seminarios y cursos de Protección Civil que organizan diversos sectores. Por lo tanto, todo este tipo de actividades que constantemente hoy se realizan, ya existían en los años 70202. Asimismo, parece ser que durante esos años, la temática de prevención de accidentes surgió como un "Boom" como sucede ahora con la prevención de desastres. Lo que cabe preguntarse es, ¿Acaso este tipo de temas son temas coyunturales como "modas" pasajeras o realmente son temas permanentes en la agenda gubernamental?

En 1966, a consecuencia del desbordamiento del Río Pánuco que provocó grandes daños en los Estados de Veracruz y Tamaulipas, así como la gravísima inundación que padeció la Ciudad de Irapuato en 1972., al reventarse la presa de la Purísima, hubo la necesidad de auxiliar a las poblaciones, el Gobierno Federal instruyó a la Secretaría de la Defensa Nacional para que se hiciera cargo de las operaciones de rescate y asistencia a la población, mediante el cual elaboró un plan para garantizar la oportuna asistencia a las poblaciones efectuados por desastres, en cumplimiento a este mandato, se estableció una planeación estratégico militar que se derivó en la elaboración del PLAN DN III-E, cuya finalidad es aplicar medidas de emergencia para auxiliar a la población civil en casos de desastre, mediante las acciones de rescate, evacuación, prestar atención médica y asistencial, protección y mantenimiento del orden en las zonas afectadas. Asimismo, dicho plan contempla la fase de prevención que consiste en planear la coordinación, ubicación e identificación de instalaciones y zonas de riesgo, supervisión en el uso de explosivos, monitoreo de los fenómenos hidrometeorológicos e implementación de medidas para disminuir los riesgos. En cuanto a la fase de recuperación, consiste en determinar la situación, proporcionar apoyo con recursos para la recuperación, remoción de escombros y separación de vías de comunicación y servicios públicos afectados.

La organización jerárquica del Plan para auxiliar a la población se encuentra de la siguiente forma: El Presidente de la República es el único facultado para instruir que se aplique el Plan, posteriormente se crea un grupo central de auxilio en donde el Secretario de la Defensa es el Presidente Ejecutivo, dependiendo de éste se encuentra el grupo de auxilio de zona que le corresponde al comandante de la zona en cuestión; posteriormente le sigue un grupo de auxilio de sector que corresponde al oficial del sector militar, le sigue un grupo de auxilio de localidad a cargo del oficial de la localidad militar y por último un grupo de auxilio local que estará a cargo de los vecinos de la zona afectada. Ahora bien, la estructura orgánica interna para llevar a cabo la operación de dicho plan es la siguiente: En primer término están los centros sectoriales de operaciones, que son de carácter temporal, ubicados en cada Estado, de ahí depende una jefatura que corresponde al subjefe operativo del EMDN, posteriormente a nivel staff está un responsable que es el enlace con el Sistema Nacional de Protección Civil y por último, dependiendo de dicha jefatura están las áreas de coordinador de operaciones, recursos humanos, información, recursos materiales, informática, jurídico, evaluación de daños, apoyo aéreo y transmisiones.

El 4 de mayo de 1972, el Presidente de la República Luis Echeverría, crea la "Comisión Permanente de auxilio para el Distrito Federal en casos de siniestro", debido precisamente a un incendio que afectó el día anterior a las Delegaciones de Tlalpan, Xochimilco y Coyoacán, a fin de proporcionar ayuda a los damnificados, las funciones de la comisión fueron: realizar un levantamiento de un mapa de áreas críticas del Distrito Federal, elaborar indicadores de zonas marginadas y realizar un reconocimiento de los terrenos de las Delegaciones de Álvaro Obregón, Gustavo A. Madero y Azcapotzalco, lo que probablemente dicha comisión con la información recopilada y su experiencia, dio lugar para la creación por primera vez en México de un órgano específico para la atención de emergencias urbanas, adscrito a la Secretaria de Asentamientos Humanos y Obras Públicas (SAHOP).

En el año de 1979 se crea la Dirección General de Prevención y Atención de Emergencias Urbanas, dependiendo de lo que era la SAHOP. Los objetivos principales de esta dirección general fueron: 
Mitigar, reducir y disminuir riesgos producidos por diferentes desastres en los asentamientos humanos. Identificar las regiones y asentamientos humanos vulnerables del país y diagnosticar sus riesgos. (Incluía la elaboración de Atlas de Riesgos.) Formular programas, acciones y campañas de educación, organización y motivación dirigidas a las autoridades y a la comunidad, para implementar normas y estudios orientados a estimular acciones y obras para la seguridad de los asentamientos humanos. Disminuir los efectos de los fenómenos naturales sobre los asentamientos humanos mediante la organización de planes específicos de prevención y atención de emergencias.
Coadyuvar al restablecimiento de la normalidad de los asentamientos humanos afectados por desastres, orientando para ellos su participación.
  • Mitigar, reducir y disminuir riesgos producidos por diferentes desastres en los asentamientos humanos.
  • Identificar las regiones y asentamientos humanos vulnerables del país y diagnosticar sus riesgos. (Incluía la elaboración de Atlas de Riesgos.)
  • Formular programas, acciones y campañas de educación, organización y motivación dirigidas a las autoridades y a la comunidad, para implementar normas y estudios orientados a estimular acciones y obras para la seguridad de los asentamientos humanos.
  • Disminuir los efectos de los fenómenos naturales sobre los asentamientos humanos mediante la organización de planes específicos de prevención y atención de emergencias.
  • Coadyuvar al restablecimiento de la normalidad de los asentamientos humanos afectados por desastres, orientando para ellos su participación
La organización del SIPROR se integró por una Dirección y dos subdirecciones, una de prevención y otra de atención de emergencias, además de contar con un centro de operaciones. Orgánicamente el SIPROR quedó originalmente adscrito a la Secretaría General de Protección y Vialidad; sin embargo, después de los sismos de 1985, el SIPROR se convirtió en la Dirección de Protección Civil, pasando a depender de la Dirección General de Gobierno del Departamento del Distrito Federal.
Con la publicación del Reglamento Interior del Gobierno del Distrito Federal, el 15 de septiembre de 1995, esta Dirección de Protección Civil formalmente pasó a ser Dirección General, adscrita a la Secretaría General de Gobierno del Distrito Federal, cuya atribución sustantiva es:

"Coordinar a las dependencias, órganos desconcentrados y entidades de la Administración Pública del Distrito Federal y de la Administración Pública Federal, así como a las instituciones privadas responsables de la operación de los diversos servicios vitales y sistemas estratégicos en el Distrito Federal, a fin de prevenir, mitigar, preparar, auxiliar, rehabilitar, restablecer y reconstruir, antes durante y después de situaciones de alto riesgo, emergencia, siniestro o desastre."

Producto de los devastadores sismos del 19 y 20 de septiembre de 1985 (8.1° de la escala de Richter) y por disposición presidencial se determinó la creación del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), contenido en el Decreto Publicado en el Diario Oficial del 6 de mayo de 1986, denominado: Bases para el establecimiento del Sistema Nacional de Protección Civil y el Programa de Protección Civil que las mismas contienen. Para ello, el Presidente Miguel de la Madrid acordó el 9 de octubre de 1985 la creación de la Comisión Nacional de Reconstrucción, con el fin de dirigir adecuadamente las acciones de auxilio a la población damnificada, así como dejar sentadas las bases para establecer los mecanismos, sistemas y organismos para atender mejor a la población en la eventualidad de otros desastres. Dicha comisión se integró por seis comités: de reconstrucción del área metropolitana de la Ciudad de México, de auxilio social, de coordinación del auxilio internacional y el De prevención de seguridad civil,39 a su vez fueron creados diez subcomités. Este último comité se le instruyó por acuerdo presidencial la tarea de diseñar los lineamientos para el establecimiento del SINAPROC, el cual se concibió como: "Un conjunto orgánico y articulado de estructuras, relaciones funcionales, métodos y procedimientos que establecen las dependencias y entidades, del sector público entre sí, con las organizaciones de los diversos grupos sociales y privados y con las autoridades de los Estados, Municipios, a fin de efectuar acciones de común acuerdo destinadas a la protección de los ciudadanos contra los peligros y riesgos que se presentan en la eventualidad de un desastre.

En cuanto a la estructura del SINAPROC, se crearon tres tipos de organización: una consultiva, una ejecutiva y otra participativa. La primera comprende a los Consejos, la segunda constituye el órgano normativo que es la propia Secretaría de Gobernación, cuya responsabilidad consiste en aplicar el SINAPROC, a través de la Subsecretaría de Protección Civil y de Prevención y Readaptación Social, de donde depende de ésta la Dirección General de Protección Civil, creada el 13 de febrero de 1989, en el Art. 5, Fr. XXII y el Art. 18 del Reglamento Interior de la Secretaría de Gobernación.

El propósito de esta Dirección General es fundamentalmente: "Integrar, coordinar y supervisar el SINAPROC, para garantizar mediante una adecuada planeación la protección, el auxilio y rehabilitación de la población y de su circunstancia frente a situaciones de desastre; igualmente, proponer planes, políticas y estrategias para el desarrollo y aplicación de programas específicos de Protección Civil y establecer sistemas de coordinación con las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal, para alcanzar sus objetivos. La organización interna de esta Dirección General para cumplir con dicho objetivo se compone a su vez por tres direcciones: una de coordinación, otra técnica y otra de operación.

En cuanto al tercer tipo de organización del SINAPROC que se refiere a la participativa, corresponde a los cuerpos de voluntarios de los sectores social y privado. En donde cabe destacar el papel de la Arquidiócesis de México, fue fundamental en ayuda asistencial emergente, a través de la Fundación para el Apoyo de la Comunidad, (FAC). Dos años después de la creación del SINAPROC, el Gobierno Federal publica otro Decreto el 20 de septiembre de 1988, que crea al Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), como un órgano desconcentrado de la Secretaría de Gobernación. Asimismo, cabe señalar que gracias al apoyo económico y técnico del Gobierno del Japón hizo posible se construyeran las instalaciones de dicho centro, así como también a la participación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien cedió el terreno para su construcción además de proporcionar personal académico y técnico especializado.

El objetivo del CENAPRED es "Promover la aplicación de tecnologías para la prevención y mitigación de desastres, promover la capacitación profesional y técnica en la materia y difundir medidas de preparación y auto protección entre la sociedad mexicana expuesta a la contingencia de un desastre. En cuanto a las funciones sustantivas que realiza son: la de investigación, capacitación y difusión. A efecto de atender estas tres funciones, el centro se encuentra organizado por una junta de gobierno que es el órgano supremo; le sigue una Dirección General y dependiendo de ésta existen cuatro coordinaciones que son: la de investigación, instrumentación, capacitación y de difusión. El CENAPRED fue inaugurado el II de mayo de 1990.

Cabe señalar a este respecto que este centro surge como una respuesta a los fuertes sismos del 85, constituyéndose el primero en su género y la primera experiencia histórica en este sentido en nuestro país, por lo que consideramos que dicho proyecto vale la pena continuar apoyándolo para no dejarlo en el olvido como ha sucedido con otros esfuerzos.

Una vez creado el SINAPROC, cuyo "parte aguas" fueron como ya se mencionó, los sismos de 1985, han proliferado una gran cantidad de actividades como si fuera un "Boom", para lo cual, al final del capítulo; o sea, que en el transcurso de los últimos once años han surgido muchas y muy variadas formas de respuestas de carácter oficial, académico y social, principalmente para cubrir el rezago que teníamos en la materia. Parece ser que el desastre del 85 sirvió como catalizador para cobrar conciencia de las amenazas y riesgos a que estamos expuestos debido a calamidades que suceden en nuestro país, así como también redescubrir a la Protección Civil que tanto tiempo estuvo olvidada.

A consecuencia también de los sismos de 1985, el 3 de julio de 1987 se publica en el Diario Oficial una nueva versión del Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal, en donde se hacen más rigurosos los coeficientes de sismicidad en el cálculo de las estructuras. Asimismo, se incorpora una nueva clasificación de las estructuras por su destino, se revisó y redefinió la zonificación del Distrito Federal con respecto al tipo de suelo, se implementaron una serie de normas técnicas complementarias para el diseño por sismo en reglamento y sobre todo se instituyó la figura del "Director Responsable de Obra" con un corresponsable de la seguridad estructural, quien revisa y vigila que la construcción de la obra se haga de acuerdo a los proyectos estructurales y de cimentación, así como se cumplan con las disposiciones del nuevo reglamento. No fue hasta el 11 de mayo de 1990, cuando se publica en el Diario Oficial la creación del Consejo Nacional de Protección Civil como un órgano consultivo de coordinación de acciones y de acciones y de participación social en la planeación de la Protección Civil. Dicho consejo actualmente es el órgano de mayor jerarquía dentro del SINAPROC y es presidido por el propio Presidente de la República, también participan en calidad de Secretario Ejecutivo el titular de la Secretaría de Gobernación, un secretario técnico que es el Subsecretario de Protección Civil y de Prevención y Readaptación Social, así como también está integrado por los titulares de las Secretarías de Relaciones Exteriores, de la Defensa Nacional, de Marina, de Energía, Minas y Industria Paraestatal, de Comunicaciones y Transportes, de Desarrollo Urbano y Ecología, de Salud y del Departamento del Distrito Federal.

Cabe hacer notar que dentro de los miembros que integran el consejo se omite a la Secretaría de Educación Pública, lo creemos que su participación es sumamente importante, ya que bajo su cargo está el Programa de Atención de Emergencia Escolar, que abarca 165 mil escuelas y planteles de todo el país, con una población estudiantil estimada en 25 millones.

El SINAPROC, en su vertiente consultiva establece la obligación de integrar Consejos Estatales de Protección Civil en cada uno de los Estados, a la fecha se han instalado z8 Consejos Estatales: el primero fue en el año de 1985 en el Estado de Tabasco; en 1986 le siguieron Baja California, Baja  California Sur, Chihuahua, Estado de México, Morelos, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas. En 1987 Guerrero. En 1989 Jalisco y Oaxaca. En 1990 Durango, Distrito Federal. En 1991, Aguascalientes, Chiapas y Zacatecas. En 1992., Campeche, Coahuila, Guanajuato, Hidalgo, Nuevo León, Quintana Roo, Tlaxcala y Veracruz, y en 1993, Colima, faltando solamente Yucatán, Michoacán y Nayarit.

Prácticamente a partir del año 1990, se empiezan a expedir una gran cantidad de disposiciones jurídicas en todo el país, a efecto de cubrir los "vacíos" jurídicos existentes en la materia, así como también debido a la "línea de acción del SNPC en el marco de las vertientes obligatorias" que al publicarse en el Diario Oficial el Programa Nacional de Protección Civil 1990- 1994, el 29 de mayo de 1991, todas las Entidades Federativas y el Distrito Federal deberían establecer sus consejos, sus unidades de Protección Civil, elaboración de sus altas de riesgos y crear sus respectivos marcos normativos.

Así pues, tenemos que en México los años 90 pueden considerarse como la "Era" de las disposiciones jurídicas en Protección Civil.

La primera Ley Estatal de Protección Civil que se publica en el país fue la del Estado de Durango, el 10 de marzo de 1990. El primer reglamento fue el "Reglamento de Protección Civil para el Distrito Federal" el 20 de agosto del mismo año, así como la primera entidad que tuvo su respectivo programa, denominado "Programa de Protección Civil para el Distrito Federal", publicado en la Gaceta Oficial del DDF el 1° de julio de 1991. Posteriormente, en 1992, los Estados que expiden sus leyes fueron: Colima, Guerrero, Puebla, Querétaro, Quintana Roo. En el año de 1993, Jalisco, Michoacán, Morelos, Sonora, Tamaulipas. En 1994, Estado de México y Nayarit. En 1995, Veracruz y Yucatán. En 1996, el Distrito Federal. En total, 15 Estados incluyendo al Distrito Federal a la fecha han expedido sus respectivas leyes, o sea solamente la mitad. Un documento muy importante del cual los registros históricos tienen muy poca memoria son los Atlas de Riesgos, no obstante, los primeros atlas elaborados fueron los de la Dirección General de Prevención y Atención de Emergencias Urbanas de la SAHOP, entre los años de 1979- 1981, que al desaparecer dicha Dirección General también desaparecieron sus archivos. Es por eso que hoy en día, el primer atlas de riesgo de carácter nacional que tenemos editado es el de la Secretaría de Gobernación, en diciembre de 1991. Actualmente de 1992. a 1995, se han elaborado 23 Atlas Estatales de Riesgos.

El 6 de junio de 1995 se establece un mecanismo novedoso de participación social en nuestro país, a través de la creación de los Comités Científicos Asesores del Sistema Nacional de Protección Civil, como órganos técnicos de consulta en la prevención de desastres originados por fenómenos geológicos, hidrometeorológicos, químicos y sanitarios y finalmente, en lo concerniente a los aspectos sociales de los desastres, la función de estos cinco comités es emitir opiniones y recomendaciones fundamentalmente para que el CENAPRED como órgano de carácter técnico, implemente la toma de decisiones en la prevención de desastres.

El 17 de julio de 1996 se publica en el Diario Oficial el Programa de Protección Civil 1995-2000, con el objetivo de "Proteger a la persona y a la sociedad ante la eventualidad de un desastre provocado por agentes naturales o humanos, a través de acciones que reduzcan o eliminen la pérdida de vidas humanas, la destrucción de bienes materiales y el daño a la naturaleza, así corno la interrupción de las funciones esenciales de la sociedad. Los puntos más relevantes que contiene este programa son: 
  • Elaboración de un diagnóstico de riesgos general del país, objetivos, prioridades sectoriales y estrategias políticas específicas que incluyen:
  • La consolidación de la normatividad, planeación, coordinación y concertación.
  • Fortalecimiento de comunicación social y fomento de una cultura de Protección Civil.
  • Reducir las vulnerabilidades.
  • Capacitación y formación de personal en la materia.
  • Mejoramiento de la administración de las emergencias.
  • Ampliar la cooperación internacional y
  • Fomento a la investigación y el desarrollo tecnológico.
Analizando el contenido del programa se observa que se articula como parte de una política pública, encaminada con acciones claramente definidas a arribar al siglo XXI con una Protección Civil consolidada, fortalecida, flexible y más participativa, o sea, es un programa con visión del futuro.
El registro más reciente que se tiene es el nuevo Reglamento de la Ley de Protección Civil para el Distrito Federal, publicado en el Diario Oficial el 21 de octubre de 1996, cuyo ordenamiento principal es el de regular las disposiciones de la Ley de Protección Civil para el Distrito Federal. Por cierto, cabe mencionar, que es el segundo Reglamento que se expide para el Distrito Federal.

De acuerdo a la breve revisión histórica efectuada podemos obtener las siguientes lecciones y conclusiones. Se ha observado en primer término que durante la época colonial y actualmente, la iglesia siempre ha tenido un papel protagonista encargada de atender y socorrer a la población ante las calamidades. Asimismo, una constante a través de la historia ha sido que las respuestas institucionales casi siempre se han debido a las mismas calamidades, en pocas ocasiones dichas respuestas han sido anticipadas, no obstante, a partir de la creación del SNPC, esta constante ha empezado a cambiar, al surgir por la obligatoriedad del sistema iniciativas para prever y mitigar los desastres.

Se puede afirmar que los esfuerzos que se han realizado para proteger y auxiliar a la población contra los desastres, has sido paradójicamente producto de los mismos desastres y no de la adopción de medidas preventivas, de ahí que la primera lección que nos ha enseñado la historia es la necesidad de llevar a cabo políticas de carácter preventivo con una visión estratégica a la anticipación de los riesgos potenciales que puedan causar los desastres y por consiguiente, se requiere hacer un esfuerzo de indagación para prevenir los desastres.

Una segunda conclusión que se puede obtener es que todos aquellos esfuerzos realizados en la materia a través de la historia, generalmente de manera lamentable muy pocas veces ha habido una continuidad. Casi siempre también se han visto interrumpidos por diversas causas y circunstancias y lo más grave, es que dichos esfuerzos realizados se han perdido o quedado en el olvido, prácticamente no se han recuperado las experiencias para continuar, sino que desafortunadamente se han tenido que iniciar nuevamente otros esfuerzos, por lo que se puede decir que hace falta una conciencia histórica en Protección Civil, sobre las experiencias obtenidas de los desastres. De esta segunda lección obtenida se puede desprender que es necesario rescatar las experiencias y recuperar lo que nos sea útil de los esfuerzos anteriormente realizados para "aprender" de la historia y realmente exista un avance en la Protección Civil. Es por ello que se recomienda combinar las experiencias con la innovación de ideas, para lograr de esta forma una continuidad y aprendizaje.

Por último, todo parece indicar que desafortunadamente a partir de los sismos del 85 ha sido la lección para aprender y llevar una cierta continuidad en los trabajos y proyectos emprendidos, a través de la creación del SNPC. En donde ha servido para empezar a fomentar una cultura de Protección Civil entre los habitantes de este país, cultura que hoy en día es muy operativa, que con el paso del tiempo deberá irse modificando, para que se convierta en una "Cultura preventiva de la Protección Civil" y con ello estar mejor preparados ente futuros desastres, respuesta que actualmente estamos construyendo y que toca dar a las próximas generaciones: "los niños".

Bibliografía
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  • Decreto por el que se aprueban las Bases para el establecimiento del Sistema
  • Nacional de Protección Civil y el Programa de Protección Civil que las mismas contienen. Diario Oficial, 6 de mayo de 1986.
  • Decreto que crea el Consejo Nacional de Protección Civil. Diario Oficial,
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  • Decreto por el que se crean los Comités Científicos Asesores del Sistema Nacional de Protección Civil. Diario Oficial, 6 de junio de x995•
  • Decreto por el que se aprueba el Programa de Protección Civil 1995-2000. Diario Oficial, 17 de junio de 1996.
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  • Emergencias Urbanas. Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas. Documentos. México. 1979.
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  • García, Virginia. Estudios Históricos sobre Desastres Naturales en México. CIESAS. México. 1992.

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