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domingo, 21 de julio de 2019

Una breve discusión sobre la Canícula, Sequía de Medio Verano o Veranillo


Una breve discusión sobre la Canícula, Sequía de Medio Verano o Veranillo


Por Hiram Abif Meza Landero*


En la antigua Grecia, los astrónomos de la época solían observar el comportamiento de los astros en la cúpula celeste, observaban con particularidad, las constelaciones y cuerpos celestes que al anochecer coincidían con la salida del sol al amanecer en el horizonte. Durante los primeros días de lo que actualmente sería el mes de agosto, la constelación que aparecía en el horizonte después de la ocurrencia del ocaso, era la constelación “Canis Maior” con su estrella más brillante “Sirio” (Alfa Canis Maioris), que a su vez es la más brillante del cielo nocturno en el hemisferio norte.

Los antiguos astrónomos griegos, creían que la energía proveniente de Sirio se sumaba a la proveniente del Sol, dando origen a la época más calurosa del año. En la actualidad, debido al constante movimiento astronómico, el periodo de Canícula no coincide con la geometría de Sirio y el Sol en el cielo nocturno, por lo cual la antigua hipótesis griega ha sido descartada. También se sabe debido a la disponibilidad de datos observados que el periodo canicular no es precisamente el más caluroso del año, además de que no ocurre exactamente durante las mismas fechas cada año, e incluso existen años en que no se presenta este fenómeno en algunas regiones.

A continuación, se discutirá de forma breve y sencilla la definición de Canícula como periodo climático y las teorías más aceptadas sobre su origen, impactos y su variabilidad.

La canícula, sequía de medio verano o veranillo en una definición más aceptada por los estudiosos del clima, es un periodo donde la precipitación exhibe un mínimo relativo (julio-agosto) entre los dos periodos máximos de precipitación anual (junio y septiembre-octubre) (Magaña et al., 1999). Este comportamiento de la precipitación no es habitual en todo el mundo, si no que únicamente se presenta en zonas del sur, este, sureste de México, Centroamérica y el Caribe.

Actualmente no se tiene certeza sobre las causas dinámicas que dan origen a este comportamiento de la precipitación, aunque existen algunas teorías que han sido aceptadas por la comunidad científica y que a la fecha continúan vigentes. Dos de las teorías más relevantes sobre el origen de la canícula, en orden cronológico son las siguientes:

La generada por Mosiño y García en 1966, que asocia el origen de la canícula al desplazamiento hacia el oeste de un sistema de alta presión semipermanente sobre el atlántico, produciendo que la formación de nubosidad profunda sea suprimida sobre el Caribe, Centroamérica y la región sur, este y sureste de México.


La segunda teoría, fue acuñada por Magaña y colaboradores en 1999, en ella sostiene que el déficit de precipitación se debe a una aceleración de una corriente de viento en los niveles bajos de la atmósfera sobre el Caribe denominada Jet de Bajos Niveles del Caribe (CLLJ por sus siglas en inglés) (Wang et al., 2007), como respuesta a un aumento de la temperatura superficial del mar sobre la zona conocida como “Alberca de agua caliente del Pacífico” que se ubica al sur de la república mexicana (Fig. 1). Lo anterior produce un mayor transporte de aire húmedo desde el Atlántico hacia el Pacífico, produciendo un aumento de la nubosidad y las precipitaciones sobre la zona de la Alberca de Agua Caliente y una disminución de las precipitaciones en las regiones del Golfo de México, Centro, Sur de México y el Caribe.
Figura 1: Viento en niveles bajos de la atmósfera (vectores) y Temperatura promedio de la superficie del mar Jun-Sep (sombreados). En el recuadro, la Alberca de Agua Caliente del Pacífico (Magaña et al., 1999).

En estudios recientes (Antemate-Velasco, 2019 y Perdigón-Morales et al., 2017) sugieren que el comportamiento espacial de la canícula puede ser controlado por factores como la altitud, ya que en zonas cercanas a la Faja Volcánica Transmexicana (FVT) hay zonas donde se presenta el fenómeno de canícula, mientras existen otras donde no se presenta y la precipitación únicamente tiene un máximo anual o su ciclo anual no es estrictamente definido (Fig. 2). Esto probablemente asociado al decrecimiento de los valores de temperatura cerca de los grandes picos montañosos y el comportamiento de la humedad en esas regiones. Además, la FVT constituye una limitante en la cobertura espacial de las precipitaciones en las direcciones norte-sur y sur-norte.

Figura 2: Estaciones meteorológicas con distribución de precipitación unimodal (asteriscos), bimodal (puntos verdes) y combinada (puntos azules), durante la temporada cálida (mayo-octubre) (Antemate-Velasco, 2019).

Por lo anterior, se puede decir que la canícula no tiene barreras geográficas estrictamente definidas, aunque regionalmente se pueden delimitar algunas, con sus respectivas zonas de transición. De esta manera, se puede concluir que no es un fenómeno que se dé en todo el país, y a su vez no se comporta igual en las distintas regiones. En las zonas norte y noroeste de México, la precipitación exhibe únicamente un máximo en su ciclo anual (unimodal), como se muestra en la figura 3 (marcado en gris), por lo que puede concluirse que en esas zonas no se da el fenómeno de sequía de medio verano. Mientras tanto, las zonas marcadas en naranja exhiben dos máximos relativos en su ciclo de precipitación anual (bimodal), dado que en ellas si se da el fenómeno de Canícula.

Figura 3: “Climatología (1979-2014) de precipitación quincenal (mm) promediada en áreas de 5° x 5°. El cuadro rojo muestra la región de la Canícula” (Sánchez-Jiménez, 2016).

La supresión de la nubosidad profunda asociada a la Canícula, genera un aumento en la frecuencia de cielos despejados, lo que produce a su vez un aumento relativo de las temperaturas al cesar la acción refrescante de la nubosidad profunda y la lluvia, pero si bien las temperaturas aumentan, este en la mayoría de los casos no es el periodo más cálido del año.


Debido a la disminución de las precipitaciones y el aumento de la temperatura, el conocimiento de los efectos de la canícula en las zonas antes mencionadas es de vital importancia para la planificación anticipada de actividades como la agricultura y la ganadería, así como las acciones para mitigar los impactos de este fenómeno que es temporalmente variable y que en algunos años puede ser más severo.

Adicionalmente, los servicios de salud deben prestar particular importancia durante la temporada de canícula, porque, aunque no precisamente sea la temporada más cálida del año, suelen aumentar los casos de deshidratación y golpe de calor debido a las temperaturas relativamente altas. Para disminuir la incidencia de los casos antes mencionados, el sector salud debe realizar campañas de información a la población debidamente estructuradas sobre las medidas a tomar en cuenta durante la temporada de canícula.

Actualmente no existe un pronóstico específico para la temporada de canícula que tome en cuenta la variabilidad de su duración y su severidad. Una aproximación de estas variables, aunque si bien no podría ser 100% exacta, constituiría un avance significativo en el monitoreo, predicción y mitigación de los riesgos asociados a la canícula, como lo son los económicos y los relacionados a la salud principalmente.


Debido a la relevancia que la canícula tiene en México, Centroamérica y el Caribe, sería un gran avance que un pronóstico para la Sequía de Medio Verano fuese considerado dentro del área de Servicios Climáticos, cuyo objetivo es proveer de información climática en apoyo a la toma de decisiones de forma especializada y que responde a las necesidades de los usuarios en las áreas de: Agricultura, Seguridad alimentaria, Reducción del Riesgo de Desastres, Salud, Energía y Agua. Todo lo anterior desde un enfoque útil para la sociedad.

Referencias:

Antemate-Velasco, Geimond J. (2019). Características de la distribución espacio-temporal de la precipitación en la vertiente del pacífico mexicano. Maestría en Ciencias. Posgrado en Hidrometeorología. Universidad de Guadalajara. Guadalajara, Jalisco, México.

Magaña, V., Amador, J., & Medina, S. (1999). The Midsummer Drought over Mexico and Central America. Journal Of Climate, 12(6), 1577-1588. doi: 10.1175/1520-0442(1999)012<1577:tmdoma>2.0.co;2

Mosiño, A. P., & E. García, 1966: Evaluación de la sequía intraestival en la República Mexicana. Proc. Conf. Reg. Latinoamericana Unión Geogr. Int., 3, 500–516.

Perdigón-Morales, J., Romero-Centeno, R., Pérez, P., & Barrett, B. (2017). The midsummer drought in Mexico: perspectives on duration and intensity from the CHIRPS precipitation database. International Journal Of Climatology, 38(5), 2174-2186. doi: 10.1002/joc.5322

Sánchez-Jiménez, Miguel A. (2016). Estudio del impacto del Jet de Bajos Niveles del Caribe en la intensidad de la sequía de medio verano en la región de Mesoamérica. Licenciatura. Facultad de Instrumentación Electrónica y Ciencias Atmosféricas. Universidad Veracruzana, México.

Wang, C. (2007). Variability of the Caribbean low-level jet and its relations to climate. Climate Dynamics, 29(4), 411-422.


*Licenciado en Ciencias Atmosféricas por la Universidad Veracruzana
Candidato a maestro en ciencias (Geociencias Aplicadas), Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT).
TwitterⓇ: @TornadosMexico





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