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martes, 7 de mayo de 2019

Certificación para la cobertura periodística


Por Raymundo Padilla Lozoya*

Los militares enfrentan cualquier amenaza, pero todos lo hacen protegidos e informados, es decir, con planeación y  equipo. Sin embargo, otros “profesionales” laboran en zonas de riesgo y emergencia, se exponen y arriesgan su vida a cambio de una remuneración injusta, como ocurre con los reporteros. Después de las víctimas de un siniestro, los reporteros se ubican entre los más vulnerables en un escenario de impactos o de desastre.

El problema de los reporteros en México consiste en que, la mayoría, acuden desprotegidos y desinformados a realizar cobertura de desastres. Es decir, carecen del equipamiento adecuado para introducirse en una zona devastada y potencialmente peligrosa, sin equipo, como calzado, vestimenta, casco, lentes, guantes de seguridad y botiquín. Para colmo, suelen realizar coberturas, sin el equipo técnico requerido para la audio grabación, video grabación de calidad y transporte. Es decir, con cámaras, micrófonos y telefotos especiales, ningún reportero tendría que exponer su físico durante una emergencia.
Pero resulta ilógico que ciertos reporteros emiten argumentos incoherentes para perpetuar esa condición, entre los más frecuentes, dicen que solo ellos saben lo que requieren y que no podrían laborar usando un equipamiento de seguridad, porque dificulta enfocar, escribir, grabar y recolectar datos.
Además, los reporteros han contribuido y agravado su situación vulnerable, de diversas maneras, por ejemplo, aceptando sueldos míseros, condiciones inhumanas e ilegales. En parte por necesidad laboral, otra parte porque consideran imposible exigir mejoras y dudan en hacer cambios. Como síntesis para justificar esa realidad han elaborado frases contundentes como: “así es esto”, “esto nunca va a cambiar”, “así ha sido siempre”, o “ni modo”. A esto se suma la irresponsabilidad para evitar autocapacitarse, anteponiendo distintas justificaciones, y la negligencia para acudir a lugares inseguros y exponerse a diversos peligros. Incluso en algunos reporteros y periodistas se destila la soberbia que rechaza la pertinencia de la capacitación. EL colmo es que, cuando se les solicita apoyo para investigar su condición, rehúsan colaborar, retardan encuestas o simplemente son indiferentes al tema. También es documentable que pocos acuden a capacitarse cuando se ofrecen cursos o talleres de Cobertura Periodística con enfoque en Gestión de Riesgos y Desastres. Y lo más común es que ni siquiera se informan sobre autoprevención con los recursos disponibles en línea, como manuales, cursos en línea e infografías (1)
Por su parte, las empresas periodísticas han sido negligentes al permitir que sus reporteros realicen la cobertura de desastres, sin el equipo y la capacitación adecuados. Pero además, las empresas informativas abusivas y corruptas han vulnerado a los reporteros al marginarlos de prestaciones y apoyos, como el seguro médico, derecho a vivienda, sueldo digno, aguinaldo, horarios razonables, vacaciones, seguro de vida, guardería para hijos y bonos. Incluso carecen de libertad para organizarse, por ejemplo en sindicatos; ante la mínima insinuación son despedidos.
Las unidades estatales y las municipales de Protección Civil también han contribuido con la vulnerabilidad de los reporteros al aceptar que accedan a sitios peligrosos, sin capacitación y sin el equipo adecuado para escenarios de emergencia. Con el argumento de colaborar con los medios periodísticos en su labor informativa, los funcionarios de Protección Civil corren riesgos al facilitar el ingreso de reporteros y al exponerlos en ciertas áreas inadecuadas. Sin embargo, esas situaciones producen riesgos, “accidentes” y hasta decesos.
A los militares, bomberos, policías, médicos, enfermeras y a todo empleado que realiza trabajo en condiciones riesgosas, se le proporciona el equipamiento adecuado, capacitación y una acreditación con el reconocimiento técnico oficial. De manera similar, cada reportero que requiera ingresar a una zona peligrosa, debiera mostrar su identificación y acreditar la capacitación actualizada y especializada para cada tipo de amenaza. Son muy distintos los equipos y conocimientos técnicos preventivos en la cobertura de un escenario de epidemia, una inundación, un sismo, erupción volcánica o un tsunami, por mencionar algunos.
Por lo anterior, es urgente que las comisiones legislativas para el ejercicio periodístico reglamenten la capacitación y equipamiento de los reporteros que hacen cobertura de desastres y emergencias, para que propicien el compromiso por parte de las empresas informativas para reducir la vulnerabilidad de sus empleados. Por ley se debe asegurar el pleno ejercicio del periodismo en condiciones seguras. Y en el marco de la reglamentación se deben fortalecer las capacidades para disminuir la vulnerabilidad de la labor reporteril. Es cuestión de voluntad, se trata de hacer lo correcto.

* Periodista, historiador y antropólogo, especialista en riesgos y desastres, Universidad de Colima. Email: rpadilla@ucol.mx

(1) El CENAPRED cuenta con infografías informativas sobre amenazas naturales y diversos documentos preventivos, disponibles en su página de Internet.

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