(¿Sirven los PIPC´s II?)
Como todos sabemos, la mañana del viernes 1 de febrero, un
sismo de magnitud 6.6 con epicentro en Chiapas sacudió un poco el territorio nacional,
en muchos lugares no fue perceptible, en algunos un poco y en algunas partes
del sureste sí se dejó sentir con fuerza.
Me encontraba en un edificio público realizando un trámite,
con cerca de 300 personas más, entre trabajadores y usuarios, y debo decir que
no sentí el sismo, sino que los vigilantes (de una empresa de seguridad
privada) comenzaron a evacuar a la gente, misma que salimos, no en orden por la
disposición de sillas y unifilas, la estrechez de las puertas y la cantidad de
personas. Sólo salimos al área contigua al edificio, por la falta de
señalización de rutas de evacuación y punto de reunión, así que pasados unos 8
minutos, aparecieron los brigadistas -identificados por un pequeño brazalete
verde, algunos en el brazo izquierdo y otros en el derecho- con altavoces que
nos condujeron a lo que supongo acostumbran utilizar como punto de reunión…
Pasados 45 minutos, en lo que me imagino se hacía la revisión
estructural, los brigadistas (una de las cuales estaba en estado de gravidez)
comenzaron a preguntar si alguien traía una botella con agua para una persona
que estaba en crisis nerviosa. Y a la hora, poco más o menos, invitaron a
acceder al edificio nuevamente pero únicamente trabajadores, y después a los
usuarios.
Una vez poniendo el contexto, me pregunto nuevamente si los
Programas Internos de Protección Civil funcionan, quién los revisa, quién los
evalúa, quién es responsable de su operación y aplicación. Es decir, la
autoridad le exige a la iniciativa privada tenerlos como parte de una
documentación y un trámite, en muchos lugares; sin embargo a los edificios de carácter
público no se les revisa, no practican los simulacros, y si los hacen los
trabajadores lo toman a chanza. Lo realmente preocupante es que cerca de mil
personas estábamos ese día en ese momento y el Programa Interno de Protección
Civil brilló por su ausencia, sin señalamientos, sin rutas de evacuación, sin
puntos de reunión, sin zonas de menor riesgo, y sin muchas otras cosas básicas
para la protección de la gente.
Los brigadistas con una actitud entre la desesperación y el
hartazgo, y con una conducción pobre y pusilánime hacia los usuarios. Y se
requiere carisma para ello, saber dirigir y conducir de manera acertada a la
población. Todo ello está contemplado en el PIPC, sin embargo no se explota, no
sirve guardado en el cajón de una oficina o una copia en digital en la Unidad
Municipal o Estatal de Protección Civil, y ello habla de una nula capacidad
para la Gestión Integral del Riesgo.
Hay, sin embargo, quien dice que la Protección Civil y la
Gestión Integral del Riesgo de Desastre es lo mismo, porque su cortedad de
miras, su incapacidad de percepción y su resistencia a la actualización no le
permite entender el dinamismo de los conceptos. Y hago esta referencia porque
en la Gestión Integral del Riesgo es donde se operan los PIPC´s, pero si no hay
la disponibilidad de la capacitación, de la formación, si siempre se hacen los
mismos simulacros, con las mismas hipótesis, si no se comprende el riesgo, y se
socializa la información, siempre habrá pérdidas y daños qué lamentar.
Reflexionemos más sobre cómo prepararnos…
Mtro. César Orlando Flores Sánchez.
Totalmente con usted, desgraciadamente los PIPC siguen siendo una buena intención y los responsables de los inmuebles no ven la magnitud que puede tener una mala Gestión del riesgo, esto lo vemos todos los días. Pero también es cierto que la autoridad no se da Abasto y el tiempo para realizar las evaluaciones correspondientes a estos Programas
ResponderEliminarSolo tengo una duda, en que ciudad se encontraba?
ResponderEliminarPuebla....
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