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lunes, 17 de diciembre de 2018

EL DESASTRE NO ES UNA AMENAZA


EL DESASTRE NO ES UNA AMENAZA



El Desastre no es una amenaza, no es un riesgo, no es un peligro, no es un fenómeno perturbador, un desastre es un hecho consumado, es la consecuencia de una serie de factores que se van encadenando, y algunos de esos factores son los fenómenos naturales que por sus características al impactar en alguna zona habitada por el ser humano, zona vulnerable a tal impacto, sufre daños, fenómenos naturales como los ciclones tropicales, los sismos, las erupciones volcánicas, los tornados.

Tales fenómenos naturales son parte de la vida del planeta, y se han presentado en éste desde antes de que el ser humano existiera y seguirán generándose, hay que tener presente que el planeta que habitamos es un ente vivo, y así como nosotros comemos, respiramos, dormimos, crecemos, caminamos, corremos, nos movemos, etc., el planeta también lo hace a su manera.

El problema radica en cuan vulnerables somos ante la presencia y el impacto de alguno de esos fenómenos naturales, pero la vulnerabilidad ante esos fenómenos la generamos nosotros, los seres humanos, no la naturaleza, de ahí que se diga que los “desastres son socialmente construidos”.

Los ciclones tropicales, debido a ciertas condiciones que se presentan en determinadas épocas del año, se generan, desarrollan y llegan a impactar determinadas zonas con cierta periodicidad, y eso lo sabemos, si eso lo sabemos y de todas maneras nos asentamos en donde tarde o temprano va a impactar dicho fenómeno, ¿eso es un desastre natural o un desastre socialmente construido por la o las personas que a sabiendas que eso va a suceder o puede suceder va y se ubica en ese lugar?, y no nada más eso, para construir el fraccionamiento o unidad habitacional se destruyen humedales y manglares que son las barreras naturales ante el impacto de un ciclón tropical, eso es tanto como pararnos en medio de una avenida de alto flujo vehicular, tarde o temprano algún vehículo nos va a atropellar, y en ese caso ¿quién tiene la culpa?, yo que me paré en medio de la avenida o el automovilista?

Es lo mismo cuando construimos nuestra hermosa casa de campo en las faldas de un volcán, a sabiendas que tarde o temprano va a hacer erupción, porque los volcanes hacen erupciones, y se destruyen todas las casas y demás construcciones que se ubican en esa zona, ¿Quién tiene la culpa, el volcán o los que se asentaron ahí?

De igual manera con los sismos, si nos asentamos en una zona sísmica, que además la gran mayoría de las personas ni siquiera se toman la molestia de investigar ese pequeño detalle, y además no se construye acorde con la aceleración que puede tener el suelo en función de ondas sísmicas, ¿Quién tiene la culpa, la naturaleza o la persona que se asentó ahí y mal construyó?

Y así sucesivamente.



Sin embargo, no es el cómo se les llame, el problema radica en que las palabras, los términos y expresiones hacen que nos formemos una idea, ideas que pueden ser acertadas o erróneas, y en función de ello actuemos, en este caso en especial, la población en general cree que los desastres efectivamente son provocados por los fenómenos naturales, pero el mayor problema es que, muchas personas que fungen como autoridades en materia de protección civil así lo creen, sobre todo cuando el cargo lo ocupan sin que antes hubieran tenido antecedentes profesionales en ello.

Ejemplos hay muchos, inclusive a nivel federal, no vamos muy lejos, el sexenio pasado, ese sí, fue un desastre a nivel nacional, o dar bandazos de aquí para allá, y creer que la protección civil es estar presentes en las emergencias, siniestros o desastres, tratando de inventar el agua tibia o el hilo negro, prevaleciendo en ellos la arrogancia y la soberbia, sin embargo hay quienes sin haber vivido esa experiencia o tener conocimientos al respecto son buenos administradores públicos y se saben rodear por personas muy preparadas, y no asumiendo el cargo y deshaciéndose de elementos muy valiosos, sintiéndose los todos poderosos.

Afortunadamente lo que se visualiza en este nuevo período administrativo, cuando menos a nivel nacional y en la Ciudad de México, es positivo, los titulares han tenido la visión de rodearse de personas con muchos conocimiento y experiencia, algunos de ellos hasta con maestría en gestión integral de riesgos, y me refiero específicamente a David León Romero, en la Coordinación Nacional de Protección Civil, de quien desconozco su experiencia en materia de protección civil y gestión integral del riesgo, lo que sí sé es la preparación, experiencia y capacidad  del que ahora es el brazo derecho en esa Coordinación Nacional, el Mtro. en Gestión Integral de Riesgos, Luis Eduardo Pérez Ortiz Cancino. Y respecto a la Ciudad de México, quien ocupa actualmente el cargo como Secretaria de Gestión de Riesgos y Protección Civil, la Mtra. Miriam Urzua Venegas, persona con bastante experiencia en la rama, se ha sabido roder de algunos de los mejores especialistas en esta materia, y no uno, varios, quienes ocupan puestos estratégicos, por ahí vamos bien, ahora hay que realizar la labor más difícil, hacer lo necesario para, cambiar la mentalidad de la sociedad en general y que la población se concientice que los que provocamos los desastres somos los seres humanos no la naturaleza.





UN ABRAZO, CON MIS MÁS SINCERAS FELICITACIONES, QUE DISFRUTEN DE ESTAS FIESTAN NAVIDEÑAS, PARA LOS CREYENTES, Y PARA LOS QUE NO SON CREYENTES, DE ESTA FIESTAS DECEMBRINAS, Y QUE EL AÑO QUE EN BREVE INICIA, LOS COLME DE SALUD, DINERO Y AMOR.




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