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lunes, 12 de noviembre de 2018

UNAM, EN PELIGRO DE RETROCESO EN TEMA DE GESTIÓN INTEGRAL DE RIESGO DE DESASTRE.


UNAM,  EN  PELIGRO DE RETROCESO EN TEMA DE
GESTIÓN  INTEGRAL DE RIESGO DE DESASTRE.

El lunes 5 de noviembre, el Rector de nuestra Máxima Casa de Estudios, la UNAM, emitió varios Acuerdos en los que se reestructura la administración central de la Universidad. Entre ellos, desaparece la Secretaría de Servicios a la Comunidad, y con ella la Dirección General de Prevención y Protección Civil, en su lugar crea la Secretaría de Prevención, Atención y Seguridad Universitaria, y con ella, a su vez la Dirección General de Análisis, Protección y Seguridad Universitaria.
El significado de seguridad conlleva muchos conceptos, de los que debe estar consiente la propia institución de asumirlos, más allá del mal concepto de autonomía que ha creado la universidad. La Autonomía es de cátedra, de administración y de gobierno; y no causa extraterritorialidad, para la prevención, persecución, y mucho menos, comisión de delitos, en el sentido de la seguridad pública. Quizá se tiene un proyecto concreto para ese rubro. Pero el sentido de esta opinión es otro.
He leído con atención el Acuerdo que crea y establece las funciones y estructura de la Secretaría de Prevención, Atención y Seguridad Universitaria, especialmente en lo que compete a la nueva Dirección General de Análisis, Protección y Seguridad Universitaria.
Tal Acuerdo establece lo siguiente:
ARTÍCULO SÉPTIMO.  Son funciones de la Dirección General de Análisis, Protección y Seguridad Universitaria, las siguientes:
I.  Coadyuvar en el diseño, desarrollo e impulso de políticas universitarias en materia de seguridad, prevención y atención de riesgos que afecten la integridad de la comunidad universitaria, así como en los procedimientos y protocolos de atención a eventos y emergencias;
II. Participar en el diseño, actualización e implementación del plan maestro de seguridad para la UNAM;
III. Coadyuvar, apoyar y evaluar la protección de las instalaciones universitarias, en colaboración con las entidades académicas,  dependencias  universitarias  e instancias competentes, conforme a las directrices establecidas por la Comisión Especial de Seguridad del Consejo Universitario, con la finalidad  de salvaguardar la seguridad de la comunidad, sus bienes y el patrimonio universitario;
IV. Brindar el apoyo y asesoría en materia de prevención y protección civil que requieran las entidades académicas y dependencias  universitarias  en  situaciones  de carácter especial y extraordinario, como la realización de eventos docentes, de investigación, culturales, deportivos y recreativos que así lo requieran;
VI. Establecer, coordinar y desarrollar las acciones de
 protección civil en las etapas de prevención, auxilio y restablecimiento; asimismo, promover la cultura de la protección civil entre la comunidad universitaria;
VIII. Atender emergencias y siniestros, por medio de la Central de Atención de Emergencias y Prevención de Riesgos, y del Departamento de Combate de Siniestros (BOMBEROS).
Lamentablemente se observa que la Universidad, nuestra Máxima Casa de Estudios, no ha considerado prioritario el tema de la Gestión Integral de Riesgos, y sólo contempla a la Protección Civil como un ítem secundario, adyacente a los aspectos de seguridad física.
De hecho, cuando en todo el mundo se ha evolucionado hacia la Gestión Integral del Riesgo de Desastre, el hablar de Protección Civil como eje de acción resulta obsoleto, tanto para los gobiernos, como para las Instituciones de Educación Media Superior, más aun para las de Educación Superior.

Es preciso ampliar la visión y ver cómo se están preparando los países de la región para tomar de manera integral el riesgo de desastre. Es decir, ver cómo hacen su gestión para alinearla con la gestión del desarrollo sustentable; más cuando sabemos que nuestro país tiene un territorio vulnerable a la mayoría de las amenazas; la Academia no debe apartarse de ello, ni en su administración, ni en su oferta educativa, pero principalmente en su administración.

Nuestro país tiene un territorio vulnerable a distintas amenazas, y la Gestión Integral del Riesgo de Desastre debe ser ya contemplada como una prioridad, puesto que ésta está íntimamente ligada a la Gestión del Desarrollo Sustentable.

El no contar con un área dedicada exclusivamente a los aspectos de la Protección Civil no es una buena decisión. Inclusive en la Gaceta UNAM del 18 de octubre próximo pasado, fue publicado un artículo, que expone el documento “Del Sistema Nacional de Protección Civil al Sistema Nacional de Gestión Integral del Riesgo de Desastres: reflexiones, retos y propuestas de transformación desde la academia”,  una reflexión crítica y académica, según el propio artículo, donde se propone una nueva política pública sobre desastres y recomienda la creación de un organismo autónomo, basado en el conocimiento científico, en la reducción de riesgos y en los derechos humanos. (Cabe hacer mención aquí, que la Constitución Política del
 Estado de Chiapas, ya contempla a la Protección Civil como Derecho Humano).

La propuesta también menciona, al igual que otros estudiosos del tema, que no es adecuado confundir la seguridad con la Protección Civil, y que está el riesgo de retroceder sustancialmente en el tema al no darle la importancia, ni la atención que exige el hablar de Seguridad Humana.

No se debe confundir el tema de Seguridad con el de Protección Civil, puesto que ni semántica ni coloquialmente existe una relación donde una se subordine a la otra, sino que coadyuvan entre sí para un mismo fin pero con métodos y conceptos absolutamente diferentes y en casos específicamente definidos. Los peligros, los riesgos y las amenazas a que se refieren uno y otro concepto, son diferentes en su forma y manera en que se manifietan, es decir  en su presencia, en su manera de estudiarlos y de tratarlos, y sobre todo de enfrentarlos.
En ese sentido, se ha hecho la propuesta respetuosa de reconsiderar la creación de un área específica de Gestión de Riesgos, que coadyuve con todas las entidades y dependencias, tanto en Ciudad Universitaria, como en todo el país y las ubicadas en el extranjero, para fortalecer los aspectos de resiliencia que debe tener la Máxima Casa de Estudios, que fortalezca la transversalidad y se mantenga una congruencia entre lo que expone la comunidad académica y la administración universitaria.

Un área que pueda, inclusive, ser ejemplo para la Administración Pública de los tres órdenes de gobierno, de que cada dependencia cuente con una Dirección General de Gestión Integral del Riesgo de Desastre. Pues puede contar, desde la fuerza que tiene la Academia, con las áreas especializadas para la gestión prospectiva, la gestión correctiva y la gestión reactiva. Así, la UNAM no sólo estará alineada al esquema internacional que propone el Marco de Sendai, sino que también será punta de lanza, desde la perspectiva universitaria para la Reducción del Riesgo de Desastre.

Con ello, no sólo se trata de establecer las medidas preventivas en las instalaciones, o la elaboración del Programa Interno de Protección Civil, sino que tuviese además de la función intrínseca que desarrollan, la de coordinarse entre todas las dependencias para la respuesta adecuada a la población que debe dar cada una de estas dependencias en caso de desastre, así como las medidas de mitigación que le correspondan en cuanto al giro del sector al que pertenezcan, debiendo estar dirigidas por personal cualificado y profesional en la materia. Además, se generaría una participación mucho mayor de la sociedad y consecuentemente un incremento en la cultura de protección civil.

Es lamentable, que el cuerpo de asesores, no quiera tomar en consideración una evolución seria, digna de una institución como la UNAM, o quizá no contemplan, tampoco, la importancia de ascender y participar en el concierto mundial de la Reducción del Riesgo de Desastre.

Como corolario, quiero hacer una atenta invitación a la comunidad académica de la UNAM, a investigar por qué los desastres NO son naturales, sino que son socialmente construidos.

MTRO. CÉSAR ORLANDO FLORES SÁNCHEZ
@CorsarioGRD


2 comentarios:

  1. Un placer como siempre leer tus palabras.... saludos Maestro

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  2. Muy buen análisis cimiento para una profunda reflexión sobre que hace falta para convencer sobre la GRD ya que tal parece gana la facilidad de praxis administrativa del sector público, y pues Cosario, el perfil idóneo para escribir sobre el tema, felicidades.

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