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domingo, 10 de junio de 2018

Aspectos técnicos en el manejo y confinamiento de los Residuos Peligrosos. Ing. Saúl Ruiz.


Aspectos técnicos en el manejo y confinamiento de los Residuos Peligrosos.

Ing. Saúl Ruiz Fernández.

Un  residuo  peligroso  es  aquel  material  desechado  que  posea  alguna  de  las características de     corrosividad,     reactividad,     explosividad,     toxicidad, inflamabilidad o que contenga agentes infecciosos que le confieran peligrosidad.1

Normalmente se considera que un residuo es peligroso por corrosivo, cuando en su estado líquido o
en solución acuosa, tiene un pH (potencial de Hidrógeno) menor ó igual a 2 (ácido fuerte) ó mayor ó
igual a 12.5 (base fuerte). A manera de ejemplo están los limpiadores de baño: Ácido Clorhídrico
(Ácido Muriático) e Hidróxido de Sodio (Sosa Cáustica).

En  lo  que  a  reactividad  respecta,  se  tiene  que  este  tipo  de  residuos,  solos  ó combinados  (con  agua,  ácidos  o  bases)  reaccionan  violentamente  formando gases, humos ó vapores. Por ejemplo: Magnesio, Cloruro de Acetileno, etc.

Los residuos peligrosos explosivos son los que pueden producir una reacción de descomposición
detonante  ó  explosiva  en  condiciones  normales.  Ejemplos  de estos son: Trinitrotolueno (TNT),
Peróxidos, Permanganato de Potasio, etc.

Un residuo se considera toxico cuando posee en ciertas cantidades alguno o varios  de  los  siguientes  elementos:  Arsénico,  Bario,  Cadmio,  Cromo,  Níquel, Mercurio,  Plata,  Plomo  y  Selenio. Además  cualquier  residuo  que  contenga compuestos de cianuro y que genere más de 250mg de Ácido Cianhídrico/Kg de residuo, también se considera peligroso por su toxicidad.

También, aquel residuo que tenga más del 24% de alcohol o pueda generar fuego por  fricción  ó
cambios  químicos,  se  considera  inflamable.  Ejemplos  de  estos residuos son: Alcoholes, Cetonas, Fósforo, entre otros.

Por último, un residuo peligroso es bioinfeccioso sí contiene bacterias, virus o microorganismos
tóxicos  o  que  puedan  causar  daños  a  los  seres  vivos;  por ejemplo, los desechos hospitalarios.

Comúnmente se tiene la idea de que los residuos peligrosos son propios de la industria;  sin  embargo,  cabe  destacar  que  también  en  el  hogar  se  pueden generar, recibiendo el nombre de
“residuos peligrosos domésticos”. Ejemplo de este tipo de residuos tenemos: Baterías de aparatos
electrónicos, envases vacíos de productos de limpieza (Sosa Cáustica, Ácido Muriático, Cloro,
etc.), aceite gastado  y  llantas  del  auto  en  desuso,  lodos  de  pintura,  medicinas  caducas,
envases de insecticidas y tintes para el cabello, etc.

Los efectos negativos a un peligro, como por ejemplo la exposición (voluntaria o involuntaria) a
sustancias contaminantes en el aire (químicos de los tintes de cabello  ó  Piretroides  contenidos
en  los  insecticidas  domésticos)  dependen  de factores  como:  La  toxicidad  (baja,  media  ó
alta)  de  las  sustancias,  dosis  (la cantidad), tiempo y frecuencia (cuántas veces rocía
insecticida al día, semana, etc.) de exposición y la sensibilidad del receptor.2

De la lectura del párrafo anterior se destaca que la simple presencia de una sustancia  peligrosa no  es  suficiente  para  provocar  efectos  adversos  en  un elemento ambiental  (se puede tener Hidróxido de Sodio ó Sosa Cáustica, en la botella del desinfectante de pisos doméstico, almacenado en una gaveta de la cocina y no por eso se tiene automáticamente un daño); además, es necesario que haya  una  exposición  (contacto  entre  el  peligro  y  alguien:  Que  vaya  a  la cocina, abra la gaveta, saque la botella, la abra y toque ó tome el Hidróxido de Sodio para que se dé la exposición), que haya una dosis adecuada para causar un daño (cantidad que pueda afectar: La Sosa puede estar diluida ó concentrada y puede tratarse de una cantidad pequeña ó una abundante, de eso depende el grado de la quemadura y/o intoxicación) y la frecuencia de exposición (sí es una exposición esporádica o varias veces); y una vez que se han presentado todos estos eventos, entonces la persona puede empezar a sufrir (dependiendo de su sensibilidad) los efectos adversos del peligro.

Una vez que ha habido contacto entre la sustancia peligrosa y el cuerpo de la persona  la sustancia  puede  entrar  al  organismo  por  la  piel,  boca  ó  nariz  y enfrentarse  a  los mecanismos  de  defensa,  que  disminuyen  su  movilidad  y facilitan su excreción, y sí los vence y aún va en cantidad dañina, puede afectar los  órganos  blanco  (generalmente  hígado  ó  riñones),  dependiendo  de  cada persona.3   Asimismo, en términos generales, los mecanismos del riesgo para las personas funcionan  en forma similar para el ambiente y sus elementos (flora, fauna, agua, suelo, aire).

Para efecto de tener una mejor comprensión y posición ante los peligros, es de gran  utilidad  el concepto  de  riesgo;  mismo  que  podemos  definir  como  la probabilidad de ocurrencia de un
evento con consecuencias negativas para el ambiente (Riesgo Ecológico) ó la salud humana (Riesgo a la Salud), debido a la exposición  a  un  peligro4.  Esta  diferenciación  entre  los  tipos  de riesgo  antes citados permite ordenar información y minimizar confusiones por el manejo de la misma.

En México, para el año 2000, se registró una generación anual de 3 millones 705 mil 846 toneladas
de residuos peligrosos, producidos por un total de 27 mil 280 empresas  que  manifestaron  su generación  de  residuos;  siendo  en  1996  las industrias manufactureras (77%) y extractivas (minera y petrolera con 11%) los principales generadores. Dentro de los residuos que comúnmente se producen están:   Sólidos,   líquidos   residuales   de   proceso,   aceites   usados,   escorias,
disolventes, lodos, sustancias corrosivas y residuos bioinfecciosos, entre otros.5

Lo anterior no es problema, dado que dichos residuos deben estar en alguno de los confinamientos
controlados que existen en el país. Sin embargo, los residuos, de las empresas que no están registradas y que no reportan a la autoridad, son los  que  representan  un  grave  problema,  por
el  riesgo  que  implican,  tanto  al medio ambiente, como a la salud humana; dado que dichos
residuos pueden estar dispersos en lotes campestres6, drenaje, cañadas, ríos, mar, etc. Ya que dichas   empresas   (generalmente   micro   y   pequeñas:   Talleres   mecánicos, carrocería  y  pintura,  tortillerías,  farmacias,  tintorerías,  llanteras,  estéticas, maquiladoras,  imprentas, hieleras,  etc.)  no  pueden  ó  no  quieren  costear  los gastos de confinamiento y transporte de residuos desde el lugar de origen hasta el  sitio  del  confinamiento,  prefiriendo  evadir  su  responsabilidad  y  cargar  los costos ambientales a la sociedad.

Por  otro  lado,  para  responder  a  la  pregunta  ¿qué  hacer  con  los  residuos peligrosos?
debemos considerar el ciclo de vida de los mismos, el cual incluye la generación, tratamiento y
disposición final, así como el transporte y reciclado de los mismos7.

Del análisis del ciclo de vida de los residuos se aprecian dos asuntos relevantes que  cabe
destacar:  Uno  es  el  Aprovechamiento  de  residuos  y  el  otro  es  la generación de residuos
inevitables. Respecto del aprovechamiento se incluyen las operaciones de recuperación en la misma fuente, esto es, minimizar en el lugar de origen la cantidad de residuos generados,  mediante  el  uso  de  tecnología  limpia,  sistemas  de  administración ambiental (p.e.: Auditoría Ambiental ó ISO 14000) y/o la aplicación de buenas prácticas  de  operación;  de tal  forma  que  permita  generar  la  menor  cantidad posible  de  residuos,  así  como  su  reuso ó  reciclado  en  la  misma  o  en  otras actividades que se realicen en las fuentes de generación.8

El otro asunto de la generación de residuos inevitables, obedece a la Ley de la Conservación de la
Materia y la Energía, de la que se derivan las Leyes de la Termodinámica, de donde se desprende que
en cada transformación de materia a energía ó viceversa siempre habrá un remanente de energía ó
materia que se libere;  por  lo  que  en  todas  nuestras  actividades  (naturales  ó  artificiales, incluyendo  las  de  tratamiento  de  residuos  peligrosos),  siempre  habrá  la generación de desechos inevitables, razón por la cual en el último lugar del ciclo de vida de los residuos debemos contar con un sitio para la disposición final de los mismos: El Confinamiento Controlado.

Ahora  bien,  respondiendo  a  la  cuestión  de  ¿qué  pasa  con  los  residuos peligrosos?, podemos esquematizar la respuesta en la Fig. 3, donde se presentan las alternativas para el manejo de distintos tipos de residuos peligrosos, dentro de  las  cuales  se  incluyen:  Reciclado  (materia  y  energía),  oxidación  térmica (incineración),  procesos  fisicoquímicos  (absorción,  adsorción,  neutralización, filtrado, centrifugado, etc.), estabilización  y confinamiento.

De  estas  alternativas,  el  confinamiento  controlado  casi  era  la  única  opción permitida
(legal y prácticamente) hasta 2003, ya que se tenían algunos rigurosos y  estrictos  convenios  con
 diversas  empresas  para  las  demás  opciones.  Sin embargo, con la nueva Ley General para el
Manejo Integral de los Residuos (que entró en vigor en 2004) se espera que el uso de las opciones
de tratamiento se incremente y la cantidad de residuos peligrosos disminuya, dado que ahora se
alienta legalmente al uso de las alternativas arriba citadas.

Una vez que hemos visto la situación general de los residuos peligrosos, ahora nos centraremos en
la inevitable alternativa de la disposición final de los mismos, es decir, ¿dónde los vamos a
poner?; al respecto tenemos que dicho lugar se denomina confinamiento controlado y en él se
depositan y se aíslan  del ambiente en  forma  definitiva  los  desechos  peligrosos;  coadyuvando
así,  a  mantener  el equilibrio ecológico y/o prevenir la afectación de la salud humana.

Un  aspecto  muy  importante  a  destacar  del  párrafo  anterior  es  que  un confinamiento  se
construye  para  prevenir,  mitigar,  minimizar  ó  evitar  la contaminación de los ecosistemas y
la posible afectación de la salud humana, al concentrar los residuos peligrosos en un lugar
especializado para ello. Por ende, la intención no es crear una fuente de contaminación ni mucho
menos, como equivocadamente, por desconocimiento, se cree ó percibe en algunos sectores de la sociedad.

Retomando   el   tema,   en   la   legislación   federal   mexicana9  se  definía   al confinamiento controlado como la obra de ingeniería usada para la disposición final de residuos peligrosos, tal que garantice su aislamiento definitivo. Para el mismo fin también se incluían estructuras naturales, para lo que se usaba el término de “confinamiento en formaciones geológicas estables”. Por último, se contemplaban   los   “Receptores   de   Agroquímicos”   (herbicidas,  funguicidas, fertilizantes, etc.).

A manera de aclaración cabe destacar que en la legislación ambiental vigente (Ley General del
Equilibrio Ecológico y la Protección del Ambiente y la Ley General para la Prevención y Gestión
Integral de los Residuos) no se contempla el confinamiento de  residuos  nucleares,  dado  que
esos  se  apegan  a  lo  establecido  en  la  Ley Reglamentaria del Artículo 27 Constitucional en
Materia Nuclear.

Volviendo al concepto de confinamiento, actualmente se le considera como la disposición
permanente   de   residuos   en   sitios   e   instalaciones   cuyas características permitan prevenir su liberación al ambiente y las consecuentes afectaciones a la salud de la población y a
los ecosistemas y sus elementos.10

En general los confinamientos pueden ubicarse en tierra (ya sean superficiales ó subterráneos) ó en
cuerpos de agua (mar); algunos tipos de confinamiento son: Cementerios    industriales subterráneos),    lagunas    superficiales,    pozos profundos, minas abandonadas, depósito marino
y el confinamiento controlado (superficial).

De los distintos tipos de confinamiento, el tipo controlado superficial es el más ampliamente
utilizado  para  la  disposición  final  de  residuos  peligrosos.  A continuación procederemos a
revisar sus características:

Las   instalaciones   principales   de   un   confinamiento   son   las   celdas   de confinamiento
y de tratamiento y las secundarias las podemos agrupar en obras complementarias.
La celda de tratamiento es el espacio en el cual los residuos peligrosos reciben un  tratamiento
físico  (filtración,  sedimentación,  etc.),  químico  (adsorción, combustión,  neutralización,  etc.)  y/o  biológico  (adición  de  bacterias)  para estabilizarlos y/o minimizar su peligrosidad y/o volumen, de tal manera que puedan ser almacenados adecuadamente en las celdas de confinamiento.

Asimismo,  el  espacio  en  el  que  se  depositan  definitivamente  los  residuos peligrosos, a
fin de aislarlos del ambiente para evitar su interacción, recibe el nombre  de  celda  de confinamiento.  Para  el  aislamiento  de  la  misma normalmente se usan dos capas
plásticas11  (también conocidas como liner, en medio de las cuales se encuentra una capa de
geotextil (para dar resistencia mecánica y evitar cortes de los liners); además, se cuenta con
varias capas de suelo  compactado  (suelo  natural,  arcillas,  arena  y  grava);  adicionalmente,
la celda  de  confinamiento,  cuenta  con  sistemas  de  drenaje  pluvial,  filtración  y análisis
de lixiviados, a fin de brindar una operación ambientalmente segura.

Por  último,  en  las  obras  complementarias  se  incluyen  las  instalaciones  y/o servicios que
permiten la operación del confinamiento, tales como: Accesos, patio de maniobras, laboratorio,
taller de mantenimiento, subestación eléctrica, sala médica y oficinas, entre otras.

El corazón del confinamiento controlado lo es la celda de confinamiento la cual permanece abierta
en su parte superior, desde el inicio de operaciones hasta que se  llena  con  residuos  y  se
sella  con  una  capa  de  liner  y  suelo  natural  para posteriormente plantar vegetación nativa.
Para apoyar la óptima operación a la celda de confinamiento, se implementan algunos  sistemas,
tales  como  el  de  “Recolección  y  remoción  primaria  de lixiviados12 (en caso de que se rompa
un contenedor) y de agua de lluvia”, el cual se localiza inmediatamente debajo de la primera capa
de residuos y encima del primer forro plástico. Este sistema básicamente consiste en la forma
diamantada de la base de la celda, con lo que se logra la conducción de líquidos desde el centro
hacia los lados y esquinas, además de tubos y bombas para remover los líquidos.
Por último, una vez que la celda de confinamiento se ha llenado y sellado, se estila implementar un
sistema de colección y remoción de agua superficial; éste se instala en la capa superior de la
celda, para evitar la penetración de líquidos (agua de lluvia u sustancias en casos
extraordinarios) por la parte superior hacia el interior de la celda. 13

Adicionalmente, a la celda de confinamiento, se le implementa un sistema de monitoreo de líquidos y gases, con el fin de revisar periódicamente la eficiente operación del confinamiento. Para la
revisión de líquidos, generalmente se revisa la presencia de los mismos en el interior y exterior
de la celda, así como en el suelo,  subsuelo  y  corrientes  de  agua  superficial  y  subterránea
próximos  al confinamiento. Para el caso de los gases, se evalúa la concentración de gases en el
aire, a fin de determinar sí existe riesgo toxicológico y/o de explosión.

Otras actividades de administración de un sitio de disposición final de residuos, incluyen (además
de la celda de confinamiento) la operación general del mismo, así como la etapa de clausura ó
abandono. De estas etapas, la de operación general  es  la  más  importante,  respecto  de  la
percepción  en  general  del confinamiento, ya que es la base para obtener la confianza en el
mismo.

Es importante resaltar que la acción fundamental para la óptima administración de  un  confinamiento  controlado  de  residuos  peligrosos  radica  en  el  diseño, implementación y
mantenimiento de un adecuado sistema ambiental (ya sea de auditoria  ó  administración  de
calidad),  mismo  que  debe  contemplarse  con  la participación de la sociedad en la que se
encuentra inserto el confinamiento, a fin de trasparentar las operaciones y generar un clima de
confianza mutua, entre los distintos actores involucrados (directa o indirectamente), de forma tal
que el confinamiento controlado de residuos peligrosos sea percibido por la sociedad como una instalación de beneficio para el ambiente.
Ing. Saúl Ruiz Fernández.



1 Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (Ciudad de México: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, 1998), 4.
2  Ibid., 21.
3  Instituto Nacional de Ecología, “Introducción al Análisis de Riesgo”, 23.
4  Instituto Nacional de Ecología, ed. Introducción al Análisis de Riesgo (Ciudad de México: Instituto Nacional de Ecología, 2003), 13 - 14.
5  Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ed., El Medio Ambiente en México 2002 en Resumen (Ciudad de México: Instituto Nacional de Ecología, 2003), 51.
6 “Los materiales peligrosos encontrados el domingo en un lote de San Pedro El Saucito podrían haber pertenecido a    la    maquiladora    Corrosion    Technology,    S.A.    de    C.V.,    la   cual    ya    no    opera    en    Hermosillo. Algunos de los más de 20 tambos y cubetas de Butoxietanol, Hidroquinin y otros solventes encontrados el lunes en  el  área  rural  de  Hermosillo  estaban  etiquetados  con  el  nombre  de  la  maquiladora  antes  mencionada. Los  tambos  y  cubetas  que  hasta  ayer  estaban  ubicados  en  dos  de  los  lotes  campestres  Dos  Marías  estaban cercados  con  sellos  de  “Peligro”  pero  el  olor  y  la  exposición  a  sus  materiales  era  evidente  y  penetrante.Letreros de “Tóxico”, “Inflamable”, “Peligroso”, advertían del riesgo de los contenedores de hasta  300 litros que estaban tirados en el suelo...” Alfonso López, “Rastrean origen de contaminantes”, El Imparcial, septiembre 29, 2004.
7 Instituto Nacional de Ecología, Promoción de la Minimización y Manejo Integral de los Residuos 
Peligrosos (Ciudad de México, 1999), 55.
8  Estos aspectos son contemplados en la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de Residuos (2003), lo que significa un gran avance sobre la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente que no lo permitía (1988).
9  Secretaría de Desarrollo Social, ed., Reglamento de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección del Ambiente en Materia de Residuos Peligrosos (Ciudad de México: Secretaría de Desarrollo Social, 1998), 2.
10  Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ed., Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (Ciudad de México: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, 1998), 4.
11  Polietileno de alta densidad (HDPE por sus siglas en inglés). Las celdas para materiales altamente riesgosas llevan 2 capas de liner, por ejemplo las celdas de recuperación de Oro con Cianuro en minas de Oro.
12  Es un líquido que se forma por la reacción, arrastre o filtrado de los materiales que constituyen los residuos y que contiene, en forma disuelta o en suspensión, sustancias que pueden infiltrarse en los suelos o escurrirse fuera de los sitios en los que se depositan los residuos y que puede dar lugar a la contaminación del suelo y de cuerpos de agua, provocando su deterioro y representar un riesgo potencial a la salud humana y de los demás organismos vivos. Ley General del 
Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente.
13 Rogelio González, “Infraestructura y Alternativas Tecnológicas de Manejo”, en Grafías, Francisco y Barojas, Luis, (coordinadores) Taller para el Desarrollo Sustentable Residuos Peligrosos Innovación Tecnológica y Medio Ambiente (Ciudad de México: Instituto Nacional de Ecología, 1995), 57.






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