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lunes, 4 de diciembre de 2017

Desarrollando ciudades resilientes

Desarrollando ciudades resilientes
Ing. Juan Antonio Serrano Sainz


Hola de nuevo amigos, hoy quisiera comentar respecto a un libro que me tocó leer dentro de las tareas del Diplomado en Gestión de riesgos que estoy cursando en línea con el apoyo de la Escuela Nacional de Protección Civil campus Chiapas. El motivo de hacerlo va implícito en su título, “Como desarrollar ciudades más resilientes, un Manual para líderes de los gobiernos locales” auspiciado y financiado por la oficina para la reducción de desastres de Naciones Unidas, en el año 2012, con la participación de varios investigadores que se dieron a la tarea de recopilar y analizar historias de éxito de varios municipios a nivel mundial, que han logrado mejorar en su gestión de riesgos y se han convertido en ciudades más resilientes.

En nuestro México, parecen estar cerrados a tomar ejemplos de estas investigaciones, y cada vez que desarrollan sus programas municipales, estatales o nacionales de protección civil, ni siquiera alcanzan el distintivo de programas de gestión de riesgos, se proponen a inventar el “hilo negro” y terminan construyendo castillos en el aire, sin fundamentos mucho menos con recursos para su implementación.

Es decir, porque no retoman y adaptan modelos que han funcionado exitósamente en otros países e invierten de manera más inteligente en la protección civil preventiva, a la cual todos dicen que vamos transitando, sin que se vea con claridad tal situación, sobre todo cuando se presenta alguna emergencia que supera las capacidades de nuestros gobiernos.

Dentro del manual mencionado con antelación, se detallan algunas características que debe consolidar una ciudad resiliente a los desastres, los reproduciré y haré algunos comentarios con referencia a nuestra situación actual, haciendo analogías en nuestra ciudad, estado y país.

“Es una ciudad en la que los desastres son minimizados, porque la población reside en viviendas y barrios que cuentan con servicios e infraestructura adecuados, que cumplen con códigos de construcción razonables, y en la que no existen asentamientos informales ubicados en cauces de ríos y sus riveras o pendientes escarpadas debido a la falta de otro terreno disponible”
Nada más alejado de nuestra realidad nacional, con ejemplos de grandes desastres por la ausencia de esta visión de ciudades resilientes, y lo peor aún con programas de ordenamiento territorial desvinculados a los pocos atlas de riesgo vigentes y en la mayoría de los casos, elaborados desconociendo una verdadera gestión de riesgo que conllevan a realizar, en su caso, obras de mitigación para reducir la vulnerabilidad ante fenómenos perturbadores. Y habría que agregar el impacto de actos de corrupción para el trámite de licencias de construcción sin respeto a los reglamentos de construcción, y solo basta recordar los casos que salieron a la luz ante los sismos de la Ciudad de México el pasado 19 de septiembre, fenómeno que no es exclusivo de esa ciudad.

“Tiene un gobierno local incluyente, competente y responsable que vela por una urbanización sostenible y destina los recursos necesarios para desarrollar capacidades a fin de asegurar la gestión y organización de la ciudad antes, durante y después de una amenaza natural”
Rara vez se invierten recursos para desarrollar capacidades, en nuestro Estado Sonora, la última vez que se gestionaron recursos preventivos fue, si mal no recuerdo en 2010, para la construcción de unos bordos de contención de avenidas en tres municipios diferentes, el resto de la gestión ha sido para atender emergencias. En Hermosillo en 2013, se gestionaron recursos para el atlas de riesgos, resultando el producto reprobado por el CENAPRED por no apegarse a su metodología y que además no está publicado como para usarlo de referencia en la toma de decisiones para desarrollo urbano. Los programas de brigadas comunitarias, la actualización de atlas de riesgo municipales, capacitación de autoridades de protección civil con nula o mínima inversión, con esfuerzos creativos por la falta de recursos en algunos casos, pero insuficientes para lograr resultados importantes para llegar a considerarnos una ciudad resiliente.

“Es una ciudad donde las personas están empoderadas para participar, decidir y planificar su ciudad conjuntamente con las autoridades locales; y valoran el conocimiento, las capacidades y los recursos locales autóctonos.”
La participación ciudadana tanto para la gestión de riesgos como para temas de normatividad en materia de protección civil no ha sido tomada en cuenta tanto a nivel estatal ni a nivel municipal. En el congreso del Estado se encuentra una iniciativa para sustituir la actual Ley de Protección civil, que se está analizando en lo oscurito, no se consideraron propuestas nacidas de la sociedad civil de un trabajo conjunto entre CANACINTRA, El Colegio Mexicano de Profesionales de Gestión de riesgos y Protección Civil, COPARMEX y otros reconocidos profesionales de este tema. Ni siquiera se ha convocado, tal cual se establece en nuestra legislación, a foros de consulta previos a su presentación al pleno. Tiene la voz la comisión de Protección Civil para evitar esta irregularidad. La iniciativa no privilegia la gestión de riesgos, mantiene un enfoque reactivo, recaudatorio y en un intento de darle autonomía, se plantea la creación de un instituto, que no estaría mal en este sentido, pero su fin es la de diluir, lo cual no sería tan sencillo, la responsabilidad de las autoridades en caso de una emergencia.
A nivel municipal, se trabajó por la sociedad civil en coordinación con el titular de la Dirección de Protección Civil en dos normas técnicas para dar sustento y transparencia a la actuación de la unidad municipal en su obligación inspeccionar los proyectos de construcción autorizados para corroborar el cumplimiento de la normatividad en protección civil y otra para la inspección de instalaciones temporales. En ambas se logró un documento de gran valor jurídico y fue autorizado en comisiones, pero el capricho de algún funcionario público evitó que se subieran al pleno de cabildo para su aprobación.
Hay mas características que deberán considerar para llegar a ser ciudades resilientes, pero para muestra basta un botón, o mejor dicho varios.
No hay que inventar nada, solo basta documentarse, prepararse y estar dispuestos a cambiar, a trabajar en consensos con la sociedad civil, a priorizar la inversión en prevención no en obras de relumbrón, las primeras no dejan recursos para campañas, esa es la diferencia.


Saludos, nos leemos en la próxima.

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