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miércoles, 13 de septiembre de 2017

EMERGENCIA MATA EMERGENCIA

Esta ocasión me quiero referir a una situación estrictamente técnica del manejo de crisis y de la Metaemergencia®. Utilizaré el ejemplo de dos acontecimientos pasados, solamente con la finalidad de mostrar cómo una situación determinada de crisis, puede ser sustituida por otra en el ánimo de quienes manejan las emergencias y desde luego en la percepción de la sociedad, excepto de quienes han sido afectados directa o indirectamente por un agente destructivo.

Para lo anterior y teniendo tanta tela de donde cortar, como podría ser ahora los huracanes HARVEY e IRMA que, con diferencia de 15 días, una crisis nos hizo voltear a la otra; dejamos de pensar en Houston y nos enfocamos a Miami.

Sin embargo, quisiera poner en la palestra otra situación (que podría ser cualquiera, hay muchas), que ejemplifica lo que quiero comentar:

La madrugada del día 30 de septiembre de 2016, se presentaron lluvias intensas en el municipio de Durango, capital del estado del mismo nombre, provocando la muerte de 5 personas, entre ellas un menor, 2 mil damnificados y daños aun no cuantificados, en vivienda, infraestructura urbana y automotores.

Lluvias intensas se precipitaron puntualmente (101 mm de acuerdo con el SMN), en el municipio de Durango durante un espacio de 5 horas, provocando que la Presa “El Hielo” alcanzara su Nivel Máximo de Emergencia y generando que el agua empezara a verter hacia el río denominado “La Acequia Grande”.

Una cosa es importante señalar, todas las presas hidráulicas del estado se encontraban al 100% de su capacidad, es decir en el nivel más alto de su Nivel Máximo de Operación; un día antes el Servicio Meteorológico Nacional informó sobre la entrada de aire húmedo tropical por el Golfo de México, por lo que la Coordinación Nacional de Protección Civil de la SEGOB alertó sobre lluvias moderadas 5.1 a 25 mm con puntuales Fuertes de 25.1 a 50 mm para el centro, sur y oriente de Durango (aunqué hay que señalar que el mismo pronóstico precisa que existía la posibilidad de lluvias torrenciales superiores a 150 mm en otras regiones del estado de Durango), con los consecuentes posibles efectos adversos al sur del estado de Durango donde se encuentra la ciudad capital del estado del mismo nombre.

Sin embargo, omitió señalar o asociar el alto riesgo que significaba que las presas aledañas al municipio de Durango se encontraban al 100% de su capacidad.


  
La precipitación se presentó por encima de las expectativas de alertamiento, cayendo en el municipio de Durango 101 mm, las que se consideran lluvias intensas, siendo el doble de lo esperado; esta subvaloración del riesgo tanto por el sistema local como por el federal de protección civil propició que los efectos adversos se presentarán de la forma ya descrita y con los resultados negativos también ya mencionados. (Aquí es donde entra en acción ese concepto que venimos manejando cada vez más constantemente del Micro Alertamiento, lo que hubiera podido mejorar la respuesta substancialmente).

La respuesta local se presentó de forma caótica e improvisada, tal vez propiciada por el cambio de gobierno en esa entidad, que al relevar a las estructuras político administrativas del gobierno del estado y realizar los famosos cambios “institucionales y democráticos” provocaron una vulnerabilidad institucional. (El gran Enrique Guevara ha hablado mucho de esto inclusive en un blog de esta serie).

Como señala la Ley General de Protección Civil, en una emergencia, si la capacidad operativa municipal es rebasada, debe ser complementada por la estatal, y si esta también es rebasada, deberá ser complementada por la instancia federal. Así fue como ocurrió, las primeras en reaccionar, conjuntamente, fueron las instancias municipal y estatal; la federal llegó por la mañana de ese día 30.

La presencia en terreno no parecía mejorar la situación de la emergencia, pronto se mostraron problemas de coordinación entre las dos instancias locales y la federal, parecía que no habían construido ese vínculo operacional, o si lo tenían hecho, éste se diluyó con los cambios “institucionales y democráticos” ya mencionados.

El gobernador panista trabajaba con su gente en un gabinete de crisis al tiempo que las autoridades de Protección Civil Federal caminaban por entre los escombros y lodazales de la ciudad tomándose fotos y subiéndolas a las redes sociales simulando que atendían una contingencia, eso sí afirmando en dichas redes, que se encontraban ahí por órdenes del Presidente de la República; era obvia la descoordinación.

El Ejercito Mexicano de inmediato aplicó el Plan DN III E y realizaba sus labores en silencio al margen de las cámaras, recordándonos a la gente de protección civil que calladamente somos desplazados por ellos ante la mirada de todo mundo, en órden, disciplina, recursos y elementos (recomiendo la lectura del blog: Ventajas y desventajas deque las fuerzas armadas mexicanas participen en tareas de Protección Civil, de esta misma serie.

Al mismo tiempo los medios de comunicación local y nacional tenían nota y sacaban jugo de ella en todos los medios. La Metaemergencia® estaba en desarrollo, la crisis de la emergencia no podía ser gestionada por nadie y unos trabajaban en terreno y otros simulaban hacerlo, la percepción social en medios era la esperada por los advenedizos, “parecía que todos trabajaban coordinadamente”.

Ante los vacíos de respuesta, sucedió lo mismo que siempre ocurre en estos casos, la sociedad comenzó a organizarse, aunque esta vez con el gobernador duranguense; es así que se empezaron a instalar centros de acopio y refugios temporales “oficiosos” que respondían con la autoridad local a la emergencia. La federación afirmaba correctamente que se había emitido ya una “Declaratoria de Emergencia Extraordinaria”, sin embargo, los recursos de ésta no están presentes aún en Durango, llegarán, quizá, a partir del lunes 3 de octubre ¿y mientras?

En ese momento ocurre algo que cambiaría el curso de la emergencia y fortalecería la Metaemergencia® al presentarse un nuevo evento que sustituiría a la inundación de Durango en la percepción social imbuida por los medios de comunicación; en efecto, entraba el Volcán de Fuego en una etapa eruptiva elevada, similar a las ocho crisis presentadas en el periodo de 1998 a 2003.

De inmediato, los medios de comunicación cambiaron sus lentes de posición y enfocaron hacia los estados de Colima y Jalisco, en donde se encuentra el volcán que ha entrado en una etapa de destrucción de su domo, con su espectáculo sin igual.
  


 Ante esta situación, las autoridades federales de protección civil, dejaron de simular que atendían una emergencia en Durango y se trasladaron a Colima, donde ahora se encuentran los reflectores, para ahora simular que atendían otra emergencia. Hicieron una evacuación de entre 300 y 500 personas que son las que se encuentran en el primer círculo de riesgo del volcán entre los dos estados y en las comunidades de La Yerbabuena en Colima y La Becerrera en Jalisco, protocolo que se ha realizado al menos ocho veces en el pasado reciente y que está muy bien afinado por los sistemas estatales de protección civil de Colima y Jalisco.

Así, de esta manera dejaron atrás una emergencia real en Durango con 2 mil damnificados y daños reales aún sin cuantificar, 5 muertos y el riesgo de que otro temporal de lluvia vuelva a provocar otro desfogue de alguna de las presas de la entidad duranguense que se encuentran al 100% de su capacidad, lo que les daría la puntilla y donde sus problemas de coordinación con el gobernador duranguense eran evidentes y se movilizaron hacia el Volcán del Fuego, a evacuar preventivamente a 500 personas, en una crisis que al menos las 8 ocasiones anteriores no ha pasado nada, pero en donde ahora se encuentran los reflectores y la percepción social.


Es así, como en Metaemergencia® una emergencia mata a otra emergencia, cuando los medios de comunicación enfocan en otra dirección y provocan que el componente político se mueva del sitio donde existe una emergencia real a otro donde se presenta un fenómeno que aún no ha causado efectos adversos y que es estrictamente mediático, generando en la percepción social el olvido de la emergencia inicial, en este caso Durango y concentrándose en la nueva emergencia, aunqué esta sea solamente "una emergencia mediática".



Eso es todo por ahora y nos vemos en la siguiente entrega, despidiéndose de ustedes su amigo Metaemergencia.

Los invito a seguirme en twetter en @Metaemergencia o en Facebook en METAEMERGENCIA MX.
  

1 comentario:

  1. Muy bien @Meteaemergencia, siempre aprende uno cosas nuevas y bien explicadas por un experto en la administración de emergencias. Y así podrías seguirte con otras emergencias que fueron matando las anteriores como la TT Lidia en Baja California Sur, Katia en Veracruz y el sismo del 7 de septiembre en el Istmo de Tehuantepec.

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